ENMAYUSCULA.- Mientras el cobre supera los US$14,000 por tonelada y alcanza nuevos récords en los mercados internacionales, Panamá enfrenta una realidad cada vez más difícil de ignorar: el país permanece al margen de uno de los sectores con mayor crecimiento y demanda del mundo.
La discusión sobre el futuro de la mina ha estado marcada durante años por la incertidumbre, los enfrentamientos y la falta de información técnica confiable.
Sin embargo, el anuncio realizado por el presidente José Raúl Mulino marca un punto de inflexión. Por primera vez, el Gobierno cuenta con una auditoría integral concluida y con un equipo de alto nivel encargado de evaluar los hallazgos y definir los próximos pasos.
La oportunidad no es menor.
Antes de su paralización, Cobre Panamá producía cerca de 300 mil toneladas de cobre al año.
Hoy, con el metal rojo cotizando en niveles históricos y con proyecciones de demanda al alza para la próxima década, la pregunta ya no es únicamente qué ocurrió en el pasado, sino cuánto le cuesta al país permanecer sin una decisión.
El mundo avanza hacia una transición energética que requerirá cantidades crecientes de cobre para redes eléctricas, centros de datos, vehículos eléctricos e infraestructura tecnológica.
Mientras nuevos proyectos mineros tardan entre diez y veinte años en desarrollarse, Panamá ya cuenta con una operación construida, infraestructura instalada y una oportunidad que pocos países poseen.
El anuncio del presidente Mulino también deja claro quién tiene ahora la responsabilidad de conducir este proceso.
Con la auditoría terminada y un equipo de trabajo encabezado por el ministro Julio Moltó, junto a los ministros Felipe Chapman y Juan Carlos Navarro, el país entra en una nueva etapa: la de las decisiones.
Panamá no puede permitirse seguir indefinidamente en espera mientras el cobre alcanza precios históricos y el resto del mundo compite por asegurar su acceso a este recurso estratégico.
El reloj sigue corriendo, el mercado sigue avanzando y cada día que pasa representa oportunidades, inversión y empleos que el país deja de capturar.
La auditoría ya entregó información. Los responsables ya fueron designados. Ahora les corresponde a los ministros analizar los hallazgos, construir una ruta clara y presentar soluciones.
Porque si algo demuestra el precio actual del cobre es que el costo de no decidir también tiene consecuencias para Panamá.

