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ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS).- Este mes en Cuba se han registrado 28 nuevos presos de conciencia, 23 hombres y 5 mujeres, y ha habido 21 bajas de la lista de prisioneros políticos, en línea con el cumplimiento de condenas tras pasar casi 5 años desde el fatídico 11J de 2021. No obstante, y como es recurrente en este régimen, una de las bajas de la lista se ha debido a la muerte por torturas y abandono médico: la del preso político Luis Miguel Oña Jiménez. El número total de presos políticos alcanza, por tanto, un nuevo récord en Cuba con 1.214.

Las consignas contra el régimen llenan las cárceles de nuevos presos políticos

La evolución represiva confirma un patrón consistente con un régimen cada vez más ocupado en la persecución del pueblo y sus carteles, consignas y mensajes de protesta difundidos en espacios públicos o en redes sociales por ciudadanos desesperados, pero a la vez esperanzados ante un escenario de evolución democrática. La mayoría de los detenidos han sido acusados del delito de “Propaganda contra el orden constitucional” simplemente por elaborar, exhibir o difundir carteles críticos, grafitis con consignas libertarias, o mensajes políticos en Internet.

La represión se dirige mayoritariamente contra ciudadanos sin afiliación política, afligidos por la situación represiva y de carestía, detenidos por operativos policiales sin orden de arresto ni tutela judicial, con recurrentes registros domiciliarios en busca de pinturas o materiales de protesta y citaciones policiales para “conversar” utilizadas como emboscada.

Es un patrón propio de un régimen que agoniza, cuyos nulos principios de solidaridad y masivos crímenes de lesa humanidad se esclarecen al desmantelarse la red internacional de esclavitud e influencia política de sus brigadas médicas, la principal fuente de divisas del país, gracias a las 3 graves condenas por esclavitud en Naciones Unidas (AL CUB 6/2019, 2022 CRC/C/CUB/CO/3-6, AL CUB 2/2023), 4 del Parlamento Europeo (P9_TA(2021)0292, P9_TA(2021)0389, P9_TA(2023)0280, P9_TA(2024)0122), otras como la condena de Human Rights Watch, o la más reciente en el Parlamento de España (161/000615-2024), entre otras muchas condenas, todas ellas iniciadas a instancia directa y trabajadas en conjunto en estos organismos por Prisoners Defenders. Prisoners Defenders consiguió en un año que en Naciones Unidas se reconociera la esclavitud de dichas brigadas (AL CUB 6/2019), pero 7 años para que el consenso internacional asuma finalmente esta esclavitud en sus decisiones ejecutivas, y sólo gracias al compromiso de Marco Rubio y la administración estadounidense con la liberación de Cuba. Esta es la realidad del “orden internacional” reinante hasta ahora, por lo cual es una evidencia que sí, este desorden necesita cambios troncales para la sustanciación de un verdadero y no hipócrita orden internacional, y habrá que trabajar muy duro, todos los que abogamos por los derechos humanos y el estado de derecho, para promover los cambios que traigan a éstos, ausentes durante décadas en la escena internacional.



Seis activistas de UNPACU han entrado en la lista de presos políticos en febrero


A finales del mes de enero se registró una operación represiva en el municipio de Mella, provincia de Santiago de Cuba, dirigida contra activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), que derivó en la detención de cuatro de ellos. Estos 4 presos de conciencia son Roilán Álvarez Rensoler, Dariel Calderín Rensoler, Jorge Luis Hernández Haber y Jordan Méndez Martínez. Las detenciones fueron ejecutadas por fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, acompañadas de allanamientos y detenciones sin orden judicial, violencia, intimidaciones a familiares y registros domiciliarios ilegales bajo el pretexto de buscar materiales vinculados a carteles antigubernamentales.



Los operativos ejecutaron junto a amenazas, uso de la fuerza contra familiares y restricciones de comunicación, y algunos de los detenidos fueron trasladados a la provincia de Holguín sin información para sus allegados sobre su situación legal. Las familias de todos ellos han denunciado la falta de garantías procesales, la ausencia de tutela judicial y el riesgo de torturas o confesiones forzadas durante el período de detención.



Uno de ellos, el preso de conciencia Roilán Álvarez Rensoler, inició una huelga de hambre tras su detención arbitraria e ilegal para exigir su liberación. Tiene un grave deterioro de su estado de salud y su vida corre serio e inminente peligro. Tras más de 40 días en huelga de hambre, mientras sufría horrendas torturas, el activista de la UNPACU ha tenido que ser ingresado en el Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, debido al alto riesgo que presenta su condición física. Según informó su familia, su hermana solo pudo verlo durante menos de cinco minutos, después de insistir durante varios días ante las autoridades, y constató el peligroso deterioro de su estado de salud. La familia del preso de conciencia continúa denunciando públicamente su situación y reclamando su justa libertad.



Otros dos activistas de la UNPACU han entrado en la lista de presos políticos este mes: la presa de conciencia Arlet Torres Ferrer y el preso de conciencia Fernando Vázquez Guerra.



Arlet Torres Ferrer fue detenida sin tutela judicial en enero de 2026 en Santiago de Cuba y posteriormente trasladada a La Habana, donde permanece bajo custodia en la Unidad de la PNR de Zanja en prisión provisional. Su detención se produjo días después de que se hicieran virales en redes sociales unas imágenes grabadas por ella misma dentro de una celda policial en La Habana, donde denunciaba las condiciones de reclusión de varias mujeres detenidas y retenidas para ser deportadas a sus provincias de origen. El material, difundido por el líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer, alcanzó millones de visualizaciones en redes sociales. Según denuncias de familiares, su arresto posterior podría constituir un acto de represalia por haber documentado y difundido dichas condiciones de detención. Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido información oficial sobre su situación jurídica ni sobre el estado actual de la activista.



El preso de conciencia Fernando Vázquez Guerra fue detenido sin tutela judicial en febrero de 2026 en Camagüey, tras ser citado bajo engaño a una oficina de la ONAT con el supuesto objetivo de regularizar documentación relacionada con un negocio familiar. Al presentarse en el lugar, fue interceptado por agentes de la Seguridad del Estado, quienes lo trasladaron a su sede operativa y le confiscaron dinero y dos teléfonos móviles. Posteriormente fue acusado del presunto delito de “Desacato”, relacionado con haber apoyado en Facebook comentarios considerados ofensivos hacia un oficial de la Seguridad del Estado. Actualmente permanece en prisión provisional en la prisión Cerámica Roja, en Camagüey, a la espera de proceso judicial. El activista ya había sido encarcelado anteriormente por motivos políticos, cumpliendo varias condenas entre 2016 y 2023 por los supuestos delitos de “desobediencia”, “desacato” y “resistencia”.



Catedrático cubano condenado arbitrariamente a 10 años de prisión


El preso de conciencia Aniel Manuel Martín Barroso, profesor de la Universidad José Martí Pérez de Sancti Spíritus y catedrático de la Facultad de Ciencias Técnicas y Empresariales, fue detenido sin orden de arresto ni tutela judicial este pasado mes acusado de realizar pintadas críticas contra el Gobierno en espacios públicos de la ciudad. Tras un juicio celebrado el 8 de septiembre de 2025, fue condenado a 10 años de prisión por los supuestos delitos de “Desacato”, “Propaganda contra el orden constitucional” y “Daños”. Actualmente cumple condena en la prisión Nieves Morejón, en Sancti Spíritus.



El académico fue miembro de la Junta de Acreditación Nacional del Ministerio de Educación Superior y anteriormente había sido reconocido por la Universidad de La Habana por la calidad de su investigación doctoral. El proceso penal se sustentó en testimonios de agentes de la Seguridad del Estado que operaban en el campus universitario, quienes lo habían sometido previamente a seguimiento y vigilancia. Durante el proceso penal, las amenazas no consiguieron que el profesor se retractara de sus posiciones críticas con el régimen. Además de la pena de prisión, la sentencia le impone restricciones adicionales explícitas, como la prohibición de ejercer su profesión docente y de frecuentar la universidad donde trabajaba.



Encarcelado por circular con un cartel en su triciclo


Felipe Rodríguez Ledesma, de 68 años, fue detenido sin orden de arresto ni tutela judicial en marzo de 2026 en la provincia de Artemisa por circular en un triciclo con un modesto y discreto cartel que decía: “NO MONTO NI CLARIAS NI CHIVATOS. SOLO HOMBRES LIBRES”. Según fuentes cercanas, llevaba varias semanas mostrando la frase, por lo que ya habría sido identificado por las autoridades. Tras su arresto fue acusado del presunto delito de “Propaganda contra el orden constitucional” y permanece en prisión provisional a la espera de proceso judicial. Durante su detención, en el calabozo fue amenazado por un oficial policial quien le dijo que le iba a “meter un tiro si no se callaba la boca”. Sus familiares han evitado dar declaraciones públicas por temor a represalias.



En prisión por una pintada


El preso político Moisés Legrá Díaz fue detenido sin orden de arresto ni tutela judicial el mes pasado en La Habana tras acudir a una citación policial para conversar que fue utilizada como una emboscada para proceder a su arresto. Las autoridades lo acusan del supuesto delito de “Propaganda contra el orden constitucional” por haber escrito la frase “Patria y Vida” en un muro cercano al Tribunal de La Palma, en el municipio Arroyo Naranjo. Tras su detención fue trasladado a Villa Marista, donde permaneció incomunicado durante casi una semana. Según testimonios de familiares, solo se les permitió una breve visita de aproximadamente cinco minutos durante la cual su esposa, embarazada y con riesgo de aborto, pudo constatar su deterioro físico y graves signos de desnutrición. El detenido es padre de tres hijos y principal sustento económico de su familia, y no tiene antecedentes penales ni se le atribuyen actos de violencia. Actualmente permanece en prisión provisional a la espera de proceso judicial.



Ciudadanos panameños y cubanos encarcelados en Cuba por acciones solidarias


A finales de febrero de 2026, un grupo de ciudadanos panameños vinculados al movimiento “Camino a la Democracia Pacífica de Cuba” viajó a la isla para realizar acciones humanitarias, entre ellas la entrega de alimentos al pueblo cubano. Según el testimonio de uno de los integrantes del movimiento, alrededor de 20 panameños llegaron a Cuba en distintos grupos con el propósito de realizar labores solidarias, logrando distribuir ayuda alimentaria a decenas de familias en distintos lugares. Una parte de ellos, además, ayudó a la población a realizar pintadas en lugares de nulo valor arquitectónico o cultural.



Las autoridades cubanas sometieron a varios de estos activistas a interrogatorios y presiones psicológicas, intentando forzarlos a admitir que actuaban bajo financiación externa o motivaciones políticas, pero en las grabaciones hechas públicas se evidencia su solidaridad y su entrega para con los cubanos. Los propios implicados negaron dichas acusaciones, afirmando que se trataba de voluntarios que realizaban una obra de carácter humanitario y de caridad, pero las autoridades cubanas detuvieron en La Habana a diez de estos ciudadanos panameños, quienes permanecen en prisión provisional presuntamente en la sede de la Seguridad del Estado denominada Villa Marista, un centro de tortura, acusados del supuesto delito de “Propaganda contra el orden constitucional”. Según el MININT, el grupo habría ingresado en la isla con el objetivo de confeccionar carteles con mensajes considerados “subversivos”, acusación basada exclusivamente en el contenido político de dichos letreros. La acusación sustancia y evidencia en sí misma la violación de sus derechos fundamentales, pues se basa en el contenido y no en la forma de sus mensajes, es decir, en la libertad de expresión, por lo que son presos políticos y de conciencia, al ser procesados por ejercer la libre expresión, y no por otros actos. El gobierno de Panamá, por tanto, debe honrar a sus ciudadanos y defender su repatriación ante todo, pues son un ejemplo de solidaridad y compasión para con el pueblo hermano de Cuba.



Los panameños detenidos son 10: Víctor Manuel Cedeño Pinzón, Evelyn Edith Castro, Anthony Williams Jules Pérez, Omar Gilberto Urriola Vergara, Maykol Jesús Almendra Pérez, Adalberto Antonio Navarro Asprilla, Abigail Sthefany Gudiño Castro, Patrochiny Jeordany Joseph Arosarena, José Luis Aguirre Baruco y Cinthia del Carmen Camarena Castro. El resto, al parecer, lograron dejar el país. Todos fueron detenidos sin orden de arresto ni tutela judicial, así como privados de una defensa legal independiente, ya que el sistema penal cubano obliga a defenderlos mediante abogados del sistema, dependientes enteramente del Ministerio de Justicia, y que por tanto actúan como fiscales adicionales a la propia fiscalía del régimen.



Las autoridades cubanas no se limitaron a detener a estos ciudadanos panameños. También han perseguido a los cubanos beneficiarios de las ayudas o aquellos que contribuyeron a la distribución de alimentos que los ciudadanos panameños distribuyeron por Cuba. La ciudadana cubana Rosa Eugenia Casal Oñate ha sido detenida sin orden de arresto ni tutela judicial por “Propaganda contra el orden constitucional” y la acusan de haber colaborado en la entrega de alimentos al pueblo junto una parte de los 20 ciudadanos panameños. Durante su reclusión en Villa Marista, las autoridades le habrían negado acceso adecuado a alimentos y medicamentos, a pesar de que padece hipertensión e hiperlaxitud arterial, lo que pone en grave riesgo su salud.



Asimismo, fue arrestado su hijo Rey Yunior Coello Casal, quien fue citado inicialmente para una supuesta entrevista policial debido a su vínculo familiar con personas que ayudaron a los panameños en la entrega de alimentos, tras lo cual fue detenido y trasladado también a Villa Marista.



El caso evidencia un operativo represivo dirigido tanto contra activistas extranjeros como contra ciudadanos cubanos que colaboraron o fueron beneficiarios de éstos, en un proceso marcado por detenciones sin orden de arresto ni tutela judicial, acusaciones de carácter político y ausencia de toda garantía procesal.



Dos influencers cubanos en prisión por difundir la realidad de Cuba


Los presos políticos Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez fueron detenidos sin orden de arresto ni tutela judicial el 6 de febrero de 2026 en Holguín, tras un operativo de la Seguridad del Estado. Ambos son conocidos por crear contenido audiovisual para el proyecto “el4tico” (“El Cuartico”), espacio donde comentan y analizan la realidad política, social y económica de Cuba, motivo por el cual los agentes también confiscaron sus equipos durante el arresto.



Según la petición fiscal, se les acusa de los presuntos delitos de “Propaganda contra el Orden Constitucional” e “Instigación a delinquir”, relacionados con publicaciones realizadas en redes sociales que según las autoridades “incitarían a cambiar el orden constitucional”.



El pasado 12 de febrero se celebró una audiencia de Habeas Corpus, tras la cual el tribunal solicitó a la Fiscalía Provincial de Holguín pronunciarse sobre la legalidad de la detención, las causas imputadas y las condiciones en las que se encuentran los detenidos. Siendo una detención por el mero ejercicio de derechos fundamentales, hasta el momento las autoridades no han hecho públicos ni los contenidos específicos ni las supuestas pruebas que sustentarían el proceso penal.



Yanet Rodríguez Sánchez, promotora del recurso procesal, fue impedida de salir de su domicilio por agentes del MININT que evitaron su asistencia a la audiencia.



Ambos activistas ya habían sido citados verbalmente por la policía en diciembre de 2025 por motivos arbitrarios igualmente.



Otro preso político muere tras torturas y abandono médico en una prisión cubana


El 14 de febrero falleció en Cuba el preso político Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años, manifestante del 11 de julio de 2021 (11J), quien cumplía una condena de 12 años de prisión por “Sedición”, otro delito cubano proscrito por Naciones Unidas, la CIDH y múltiples organizaciones transnacionales independientes. Oña Jiménez, paciente de VIH/SIDA, estaba recluido en la prisión Cuba Panamá, en Güines (Mayabeque) y sufrió múltiples torturas, cuando sufrió una isquemia cerebral después de que, previamente, implorara auxilio sin recibir atención médica.



Tras sufrir una isquemia, como era predecible, y ser declarado terminal en términos médicos, el régimen cubano se deshizo de él con una “licencia extrapenal”, práctica habitual mediante la cual se saca de prisión a condenados políticos desahuciados de salud sólo para evitar que mueran en prisión. Apenas tres días después de su excarcelación, Luis Miguel Oña Jiménez falleció, tal y como las autoridades ya predecían.



Con la muerte de Luis Miguel Oña Jiménez, otra vida se suma a las víctimas de la represión en Cuba. Era un joven que participó en las protestas del 11J y que, tras años de prisión, torturas, falta de alimentación y ausencia de tratamiento médico, su deterioro de salud bajo custodia estatal fue letal.



Su fallecimiento se suma a una serie de muertes de presos políticos en cárceles cubanas desde 2023, que evidencian un patrón de negación de atención médica, torturas y condiciones inhumanas de reclusión. Entre estas muertes se encuentran, además de muchas otras, las de:



Lázaro García Ríos, fallecido bajo custodia del Estado el 22 de enero de 2026 mientras cumplía una condena de 20 años de prisión, tras reiteradas denuncias por negación de atención médica.
Yoleisy Oviedo Rodríguez, presa política y activista, fallecida el 11 de febrero de 2025 en la prisión de trabajo forzado El Guatao (La Habana) por falta de atención médica. Había sido condenada a 5 años de prisión por protestar contra los apagones en Güines.
Manuel de Jesús Guillén Esplugas, activista de la UNPACU, fallecido el 30 de noviembre de 2024 en la prisión Combinado del Este (La Habana) mientras cumplía una condena de 6 años por difundir videos de las protestas del 11J. Su familia denunció que su cuerpo presentaba huesos rotos y múltiples hematomas, evidencia de una brutal paliza.
Yosandri Mulet Almarales, condenado a 10 años por sedición tras participar en las protestas de La Güinera en julio de 2021. Paciente psiquiátrico sin tratamiento médico en prisión, se suicidó el 26 de agosto de 2024 al lanzarse desde un puente poco antes de regresar de un permiso penitenciario, por no soportar más la entrada en prisión.
Geraldo Díaz Alonso, fallecido el 17 de octubre de 2024 en la prisión de Canaleta (Matanzas) tras sufrir un infarto provocado por la falta de atención médica pese a padecer hipertensión, diabetes y problemas renales. Había sido condenado a 14 años de prisión por manifestarse el 11J.
Luis Barrios Díaz, fallecido el 19 de noviembre de 2023 en la prisión 1580 (San Miguel del Padrón, La Habana) por una larga broncopulmonía, después de meses sin recibir atención médica. Cumplía una condena de 9 años por manifestarse pacíficamente el 11J.


Estas siete muertes de presos políticos desde 2023, que se suman a muchas otras, reflejan una realidad alarmante en el sistema penitenciario cubano: la ausencia de garantías legales, la negación sistemática de atención médica y el uso de las cárceles como instrumento de tortura y represión política.



Represión y muertes en la prisión de Canaleta, Ciego de Ávila


En paralelo al aumento del listado de presos políticos y el confinamiento represivo e infrahumano al que son sometidos, los acontecimientos en centros penitenciarios cubanos evidencian un deterioro extremo de condiciones, con numerosas muertes bajo confinamiento e infinidad de lesiones graves reportadas, pues son cientos los reclusos al año que pierden la vida en los tenebrosas cárceles cubanas.



El 18 de febrero de 2026, una protesta de reclusos en la prisión de alta seguridad de Canaleta, en Ciego de Ávila, fue violentamente reprimida por fuerzas del régimen cubano, dejando varios muertos, numerosos heridos y decenas de reclusos trasladados a otras cárceles del país.



Según testimonios de reclusos, familiares y activistas de derechos humanos recabados de forma directa, la protesta comenzó tras denunciar la habitual violencia ejercida contra los reclusos y el agravamiento de las condiciones de hambre, falta de atención médica y maltratos dentro del penal. El detonante habría sido la brutal agresión contra un joven recluso que protestaba por comida, quien posteriormente apareció muerto en su celda. Según testigos su cuerpo fue exhibido “como un trofeo” por el penal. Su muerte se atribuyó a los carceleros.



A partir de ese momento, numerosos reclusos comenzaron a protestar dentro de la prisión denunciando las condiciones infrahumanas de confinamiento. La respuesta de las autoridades fue el despliegue de brigadas antimotines, fuerzas especiales y unidades policiales, que intervinieron con balas de goma, gases irritantes y violentas golpizas contra los reclusos.



Distintos testimonios recogidos indican que varios reclusos fueron asesinados, otros arrastrados inconscientes, trasladados en ambulancias o sacados bajo custodia policial en estado crítico, mientras otros muchos, varias decenas de ellos fueron enviados posteriormente a cárceles de Camagüey, Santa Clara y otras provincias, todos ellos incomunicados y sin que sus familias conocieran sus paraderos.



Reclusos fallecidos identificados


Aunque fuentes directas de familiares en la puerta de la prisión nos han reportado hasta siete ataúdes saliendo de la prisión tras la intervención de las fuerzas especiales, hasta el momento se han podido identificar a los siguientes reclusos muertos en relación con la represión: Ian Carlo, joven de 20 años que falleció ahorcado tras haber sido golpeado, la muerte detonante de la protesta; Jorge Archival Castillo, muerto durante la represión dentro del penal a manos de las autoridades; Eduardo Rodríguez Ulloa, conocido como “El chino de Baraguá”, reportado muerto a manos de las autoridades; Georkis Vargas Ramos, reportado como asesinado por las autoridades; un recluso conocido como “El Perro”, igualmente asesinado.



Diversos testimonios indican que el número real de muertos podría ser incluso uno más, hasta ocho fallecidos, aunque la falta de información oficial impide confirmarlo, y la incomunicación a la que han sido sometidos todos los reclusos ha hecho muy complejo hasta la fecha completar las pesquisas.



Los familiares de los reclusos continúan denunciando que muchos reclusos permanecen incomunicados o desaparecidos tras los traslados, y tememos que la cifra real de víctimas sea mayor que la recabada hasta el momento.



Reclusos heridos graves


Entre los reclusos identificados con lesiones graves tras las golpizas se encuentra el preso común Danisbel Labrada Morales, quien fue brutalmente agredido durante la represión. Dado que es un preso común conocido y con actividad política dentro de prisión, las autoridades del penal intentan ahora presentarlo como uno de los supuestos líderes del motín con el objetivo de abrir nuevas causas en su contra y agravar su situación penal.



Luis Fariña (Luisito “El Loko”), fue golpeado hasta dejarlo en estado extremadamente grave. Distintos reclusos que presenciaron la brutal agresión nos indicaron, momentos después de la actuación de las fuerzas especiales, que podría quedar con daño neurológico irreversible. Georkis Vargas Ramos, otro preso común con actividad política, nos fue reportado con fractura de cráneo, clavícula y codo, trasladado e incomunicado. Alexander Hernández Patterson fue reportado como herido de bala en la cabeza. El represor Noel Morales López fue visto pisoteando la cara de un preso llamado “Iván el Gordo” durante el estallido de la represión policial.



También se reportan numerosos los reclusos que sufrieron fracturas de costillas, codos, tobillos, traumatismos craneales y otras lesiones graves.



Reclusos trasladados o desaparecidos tras la represión


Entre los reclusos identificados tras los traslados posteriores se encuentran: Alexander Figueroa Gutiérrez, trasladado bajo custodia; Arnoldo Matos Domínguez, trasladado fuera de la provincia, su familia desconoce su paradero actual; y Jordis Peter Lozano, trasladado a la prisión de Kilo 8 en Camagüey el 22 de febrero.



También se reporta el traslado de al menos 22 reclusos a la prisión de Guamajal, en Santa Clara, además de otros traslados a centros penitenciarios de distintas provincias.



Represores identificados


Diversos testimonios señalan como responsables de ordenar o dirigir la represión dentro del penal a: Mayor Noel Morales López, jefe de cárceles y prisiones; Jimmy Ricardo Torres, jefe de orden interior de la prisión; el Tte. Coronel Carlos Martínez Rodríguez, conocido como “Carlitos El Cojo”, uno de los represores más crueles del sistema penitenciario cubano; y el Teniente Coronel Landín, segundo jefe de la unidad penitenciaria.



Según las denuncias, en la operación participaron brigadas antimotines y tropas especiales, incluyendo unidades conocidas como Avispas Negras y Boinas Negras.



El régimen cubano lo niega casi todo, pero reconoce los eventos


El Ministerio del Interior de Cuba afirmó públicamente que en la prisión de Canaleta “no hubo motín”, sino únicamente “un incidente controlado” dentro del penal en el que no se registraron enfrentamientos graves. En efecto, fue únicamente una protesta, pero, si no se registraron enfrentamientos graves y estuvo controlado, la versión oficial resulta incompatible con la existencia de al menos siete fallecidos y decenas de lesionados.



En todo caso, la información oficial no responde a varias cuestiones fundamentales que hemos auditado y denunciado:



La existencia y número exacto de muertos,
La existencia y número de heridos, y
La identificación de los reclusos trasladados.


Además, los muchos testimonios recogidos contradicen la versión oficial al señalar coincidentemente que fueron desplegadas las fuerzas especiales, que hubo traslados de reclusos a hospitales y que existen múltiples heridos graves y al menos 7 fallecidos.



Lo ocurrido en la Prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, fue una protesta de reclusos desesperados por las condiciones de hambre, violencia y abandono médico dentro del penal, reprimida con una respuesta militar desproporcionada.



Prisioneros políticos verificados en Cuba este pasado mes de febrero


Con cierre de datos a fecha 28 de febrero de 2026, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.214 prisioneros políticos y de conciencia sufriendo sentencias judiciales o disposiciones de limitación de libertad por parte de las “Fiscalías” sin supervisión judicial alguna, debido proceso o defensa efectiva, en flagrante violación de la ley internacional, lista que cada mes hacemos pública y distribuimos en todos los ámbitos políticos, diplomáticos y de defensa de los derechos humanos. En los últimos 12 meses (1 de marzo de 2025 al 28 de febrero de 2026) la lista de prisioneros políticos de Cuba sumó un total de 168 presos políticos nuevos (un promedio de 14 presos políticos nuevos cada mes). Esto supone que a lo largo de estos 12 meses estuvieron presentes en la lista un total de 1.310 prisioneros políticos, recordamos una vez más, todos ellos torturados, como demostramos con el análisis en profundidad de 181 casos tomados de forma aleatoria para realizar el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba.



Cuba ha totalizado 1.981 presos políticos presentes en sus cárceles desde el 1 de julio de 2021 hasta final del mes de febrero pasado, en apenas 4 años y siete meses, donde 1.834 han entrado en prisión desde entonces.



Han entrado este pasado mes de febrero en nuestra lista 28 nuevos prisioneros políticos. Y 21 prisioneros políticos han salido de nuestra lista este mes pasado: 20 por el cumplimiento íntegro de la sanción impuesta y uno, lamentablemente, por el fallecimiento bajo custodia del Estado del preso político Luis Miguel Oña Jiménez.



De los 1.214 prisioneros políticos:



31 son los prisioneros políticos que fueron detenidos siendo menores, 29 chicos y 2 chicas. En un informe destinado a las Naciones Unidas, el régimen de Cuba reconoció la veracidad de nuestras cifras. La cifra actual, sin embargo, no contempla decenas de menores que ya han salido de la lista de prisioneros políticos por haber cumplido íntegramente sus condenas. Los menores en Cuba son prisioneros en centros de carácter penitenciario, auténticas prisiones, que eufemísticamente se denominan “Escuelas de Formación Integral”, pero no dependen del Ministerio de Educación, sino del Ministerio del Interior. En estos auténticos centros penitenciarios con celdas, como ya denunció el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas el 9 de junio de 2022 en su Informe de Conclusiones, son confinados un mínimo de 150 niños por debajo de los 16 años cada año en Cuba. El mismo Comité destacó también como son, además, en torno a 260 los niños de 16 y 17 años cada año en Cuba los que sufren privación de libertad en prisiones convencionales. 410 menores, por tanto, sufren prisión al año en Cuba, según han podido confirmar las Naciones Unidas.
16 de estos menores mencionados han sido ya condenados por Sedición. La pena media de estos menores condenados por sedición es de 5 años de privación de libertad, un castigo en promedio superior al que sufrían, antes del #11J, los adultos en prisión política. En la actualidad la mayoría se encuentran en reclusión domiciliaria o trabajo forzado sin internamiento.
De nuestra lista actual, 218 manifestantes han sido condenados por “Sedición”, con un promedio de 10 años de privación de libertad.
131 mujeressufren autos y condenas políticas y de conciencia.
Entre los prisioneros políticos entre rejas hemos censado 467 presos con patologías médicas graves, habiendo confirmado que la causa se debe a la falta de alimentación, los maltratos, el ambiente represivo y su agravamiento por dicha falta de atención médica. También hemos verificado 47 prisioneros políticos entre rejas con trastornos graves de la salud mental sin tratamiento médico o psiquiátrico adecuado.

ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS).-   En 2025, la represión política en Cuba no solo se mantuvo: se intensificó. A lo largo del año, se incorporaron 134 nuevos presos políticos a nuestros registros en Cuba, confirmando que la persecución y la privación de libertad siguen siendo herramientas centrales para silenciar la ciudadanía y el ejercicio de derechos fundamentales. Solo durante el mes de diciembre se registraron 10 nuevos presos políticos en Cuba y 5 salieron de la lista por cumplimiento íntegro de condena, lo que eleva el total a 1.197 prisioneros políticos documentados.

El impacto humano de estas cifras es especialmente grave: entre las personas identificadas hay 128 mujeres y 32 menores de edad (29 chicos y 3 chicas). Además, entre los encarcelados hemos documentado 464 casos con patologías médicas graves y 42 personas con trastornos de salud mental, todos ellos sin el tratamiento médico adecuado, una realidad que agrava la extrema vulnerabilidad de quienes están privados de libertad y evidencia el maltrato y la falta de atención dentro del sistema penitenciario.

Mientras tanto, en Venezuela, con la muerte de más de 64 militares cubanos, la mayoría integrados en el anillo de seguridad de Nicolás Maduro, hecho verificado por Prisoners Defenders mediante fuentes internas en Venezuela, se constata lo ya demostrado desde hace años por investigaciones diversas de la oposición venezolana y cubana: que la penetración de las fuerzas represivas cubanas era masiva en Venezuela, pese a la permanente negativa del régimen cubano. De un modo análogo, el régimen cubano niega su apoyo con militares en la invasión de Ucrania frente a las notables evidencias de lo contrario. Al tiempo, también constatamos algo fuertemente denunciado por investigaciones diversas en Venezuela. Tras la excarcelación de algunos de los presos políticos en dicho país, vamos conociendo cómo las torturas eran diseñadas y ejecutadas por agentes de Cuba. Hemos realizado una comparativa de algunos de los más detallados testimonios de ex presos políticos torturados en Venezuela, comparándolos con el estudio más exhaustivo de la tortura en Cuba, y las similitudes dan crédito de cómo la metodología de la Stasi, aprendida en la Guerra Fría por el régimen cubano, habría sido traspasada de este al régimen de Maduro.

10 nuevos presos políticos en Cuba en diciembre de 2025
En el mes de diciembre han sido 10 los ciudadanos detenidos y encarcelados que han entrado en nuestra lista de prisioneros políticos. Se trata de 7 hombres y 3 mujeres, la mayoría del oriente del país y la mitad de ellos acusados por el presunto delito de “Propaganda contra el orden constitucional”.

Entre los nuevos casos destaca el de una mujer, M.P.R., detenida sin tutela judicial el 17 de diciembre de 2025, alrededor de las 10:00 de la mañana. Se la acusa de haber incurrido en el supuesto delito de “Propaganda contra el orden constitucional” por exigir derechos básicos para ella, su hija y su nieta.

Según el testimonio de su hija, salió de su domicilio para comprar medicamentos y, a su regreso, fue detenida sin que las autoridades le informaran del motivo de su arresto. Posteriormente, el 22 de diciembre, fue trasladada sin previo aviso a la prisión Cuba-Panamá, en Güines (Mayabeque), situada a aproximadamente cinco horas de distancia del lugar de residencia de su única familia cercana (su hija y su nieta), lo que imposibilita gravemente el contacto familiar.

De acuerdo con la información facilitada por la familia, la presa de conciencia es paciente con VIH y padece estrés postraumático, depresión extrema y trastorno de la personalidad. A pesar de la gravedad de estas condiciones médicas, en el centro penitenciario donde se encuentra recluida no está recibiendo atención médica adecuada ni los medicamentos necesarios para el tratamiento de sus dolencias.

Asimismo, se ha denunciado que permanece recluida junto a personas condenadas por delitos comunes de alta peligrosidad, lo que agrava su situación de vulnerabilidad y supone un riesgo adicional para su integridad física y psicológica.

En Las Tunas, 3 de los diez nuevos presos políticos de Cuba fueron detenidos arbitrariamente y sin tutela judicial, y permanecen acusados del presunto delito de “Propaganda contra el orden constitucional”, por el cual la Fiscalía solicita penas de hasta 6 años de privación de libertad. De acuerdo incluso con la versión sostenida por el régimen cubano, las detenciones se sustentan en acusaciones de carácter meramente político.

Dos de las tres mujeres que han sido incorporadas en diciembre a nuestra lista de prisioneros políticos fueron detenidas sin tutela judicial en noviembre de 2025, tras un acto de protesta pacífica protagonizado por varios residentes, principalmente mujeres, del barrio de El Carmen, en Santiago de Cuba.

Frente a dicha protesta se personó un funcionario de la empresa eléctrica estatal, acompañado por oficiales de la Policía, procediéndose posteriormente a la detención de las mencionadas mujeres. Ambas están siendo acusadas del supuesto delito de “Desórdenes públicos”.

Se les ha impuesto una medida cautelar de “Obligación contraída en acta bajo amenazas”, consistente en la comparecencia periódica, que las obliga a presentarse a firmar todos los viernes en la unidad policial de Micro 9, lugar en el que permanecieron detenidas en primera instancia, además de permanecer vigiladas y bajo constantes amenazas.

Este mes, como tantos otros desde 2021, hemos verificado cómo la mayor parte de los nuevos presos y presas de conciencia y políticos en Cuba poco tienen que ver con organizaciones disidentes o políticas. Las autoridades tratan de desdibujar las pretensiones de estas personas inocentes, que sólo protestan por la miseria y la ausencia de servicios básicos, como si fueran personas capaces de desestabilizar el sistema político cubano. Al tiempo que este proceder representa la confirmación de una debilidad política extrema frente a los más humildes ciudadanos de la isla, también da muestras de los crímenes de lesa humanidad que comete el régimen día tras día contra su pueblo, sometido a la miseria, al silencio y a la más oprobiosa represión en lo que sólo cabe calificar de terrorismo de Estado.

De La Habana a Caracas: cómo el modelo represivo cubano ha destruido Venezuela
La crisis venezolana no puede analizarse de manera aislada ni exclusivamente como un fenómeno interno. Desde hace más de dos décadas, el régimen venezolano ha incorporado prácticas, estructuras y doctrinas represivas desarrolladas e implantadas en la patria de Bolívar por el régimen cubano, configurando un modelo de control social y persecución política que ha tenido consecuencias devastadoras para los derechos humanos en el país.

La influencia de Cuba en Venezuela ha ido mucho más allá de la cooperación ideológica. A través de acuerdos opacos de intercambio, que incluyen el suministro de petróleo a cambio de servicios médicos mediante trabajo forzoso, asesoría en inteligencia, entrenamiento de fuerzas de seguridad, apoyo operativo militar, e incluso la gestión de organismos del Estado venezolano, entre otros “servicios”, el gobierno cubano ha exportado un sistema de control y represión diseñado para neutralizar la disidencia, criminalizar la protesta y garantizar la permanencia en el poder a cualquier coste.

Este modelo, caracterizado por la vigilancia sistemática, el uso del aparato penal como herramienta de castigo político y la anulación de las garantías judiciales, ha sido progresivamente adoptado por las autoridades venezolanas, contribuyendo al deterioro acelerado del Estado de Derecho y a la consolidación de un patrón de violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos. Analizar la influencia de la represión cubana en Venezuela resulta, por tanto, indispensable para comprender la naturaleza transnacional de estos abusos y para establecer responsabilidades más allá de las fronteras venezolanas.

Transferencia de prácticas de tortura del régimen cubano al venezolano
Cuba no solo practica la tortura como política de Estado, sino que ha exportado los conocimientos, la doctrina y las metodologías represivas a Venezuela, particularmente en el ámbito penitenciario.

Los testimonios de ex presos políticos venezolanos, al igual que los de Cuba, también aquellos que están saliendo a la luz a raíz de la captura de Nicolás Maduro, revelan un uso sistemático, deliberado y estructural de la tortura por parte del régimen venezolano, mediante prácticas que coinciden de forma exacta con los 15 patrones de tortura documentados en Cuba en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba que Prisoners Defenders realizó en 2023, un documento basado en una investigación cuantitativa y cualitativa sustanciada con todos los detalles de las torturas de 181 presos políticos civiles torturados en cárceles de Cuba.

La reiteración, homogeneidad y finalidad de estos métodos de tortura cubanos, aprendidos originalmente de la Stasi, apuntan a la replicación de un modelo represivo previamente desarrollado, estandarizado, y posteriormente exportado.

Tortura física, posturas forzadas y violencia extrema
Los políticosWilmer Azuaje y Roberto Marrero, describen golpizas, uso de cadenas, esposas prolongadas, posturas forzadas, privación del sueño mediante música a alto volumen, corrientes eléctricas, y violencia sexual extrema, incluidos intentos de violación con objetos.

Estos métodos reproducen de forma directa los patrones cubanos de agresiones físicas (67,86%), privación del sueño (47,02%), patrones posturales dañinos (54,76%), tortura sexual y exhibición de instrumentos de tortura (36,90%), documentados en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba como prácticas generalizadas y sistemáticas.

Tortura psicológica, amenazas y desorientación intencionada
Los testimonios coinciden en la aplicación sistemática de tortura psicológica grave. Marcelo Crovato, abogado argentino-venezolano y colaborador de la organización Foro Penal, fue detenido el 22 de abril de 2014 y relata amenazas explícitas de ejecución, diseñadas para generar un temor constante a la muerte bajo custodia estatal.

El periodista Víctor Navarro y el político Wilmer Azuaje describen aislamientos prolongados, incomunicación total, privación de visitas y mensajes reiterados de que “nunca saldrían”, lo que constituye desorientación intencionada y quebrantamiento psicológico.

Estos métodos coinciden plenamente con los patrones cubanos de amenazas, privación de comunicación, aislamiento prolongado y sometimiento a angustia e incertidumbre, documentados como herramientas centrales de tortura psicológica en las cárceles cubanas en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba.

Condiciones de detención degradantes y uso del entorno como arma de tortura
Todos los testimonios describen condiciones de detención degradantes: hacinamiento extremo, celdas mínimas, dormir en el suelo o de pie, presencia de ratas y cucarachas, uso de envases para necesidades fisiológicas y alimentación insuficiente o infame.

Marcelo Crovato perdió 35 kg en 45 días, evidencia objetiva de desnutrición severa inducida, mientras que Víctor Navarro y Wilmer Azuaje describen espacios como “el bañito” o “la escalera” de El Helicoide, diseñados para humillar y degradar de forma continua.

Este uso del entorno como mecanismo de tortura coincide exactamente con los confinamientos degradantes, la privación de alimentos, la humillación sistemática y el trato cruel e inhumano documentados en las cárceles cubanas en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba.

Privación deliberada de atención médica
Los cuatro testimonios refieren negación sistemática de atención médica, incluso ante lesiones graves o enfermedades potencialmente mortales. Crovato sufrió negación de tratamiento por una lesión severa de columna y cáncer de piel, utilizándose la atención médica como herramienta de coerción penal.

Marrero, Navarro y Azuaje denuncian muertes bajo custodia y deterioros físicos graves por falta deliberada de asistencia sanitaria.

Este patrón se corresponde con uno de los indicadores más frecuentes de tortura en Cuba, donde la privación de atención médica alcanza a la práctica totalidad de los casos que la solicitaron, y se utiliza como método de debilitamiento físico y castigo.

Detenciones y procesamientos penales arbitrarios y represivos
Los testimonios de los expresos políticos venezolanos evidencian detención arbitraria prolongada, negación del acceso a expedientes, retrasos judiciales deliberados y uso de fiscales y jueces como parte del mecanismo represivo. Crovato y Azuaje relatan haber sido presentados por primera vez ante los tribunales meses después de su detención, en violación flagrante de la ley.

Este patrón es plenamente coincidente con el uso sistemático de la prisión provisional sin control judicial efectivo documentado en Cuba como una forma estructural de tortura psicológica y coerción política.

La tortura en Venezuela como subproducto importado de Cuba
La similitud entre los testimonios venezolanos y los patrones de tortura documentados en Cuba no es casual ni anecdótica. Se trata de métodos idénticos en su ejecución, finalidad y lógica represiva, aplicados de forma sistemática por los aparatos de seguridad e inteligencia cubanos con total impunidad, también en Venezuela.

A continuación, detallamos los resultados más destacados obtenidos en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba, que analiza de manera integral la tortura ejercida contra los presos políticos en la isla:


Modelo de excarcelaciones fraudulentas en Cuba aplicado hoy en Venezuela
Las recientes “liberaciones” anunciadas por el gobierno venezolano no constituyen una “liberación” o siquiera una excarcelación significativa de presos políticos, ni representan un cambio real en la política represiva del Estado. Es un primer síntoma valorable positivamente, pero falta mucho por recorrer aún.

Según las verificaciones realizadas por la ONG Foro Penal hasta el día 14 de enero solo 57 personas habían sido excarceladas en Venezuela, pese a que el gobierno ha afirmado haber “liberado” a más de 100, sin publicar listas oficiales que permitan corroborar dichas cifras. No son liberaciones como tales y las cifras, además, son del entorno de la mitad de lo comunicado por el régimen chavista.

Es exactamente lo que ocurrió en Cuba a comienzos de año en 2025, como documentó Prisoners Defenders en febrero del pasado año. De los 553 supuestos “liberados”, la mitad eran presos comunes, y los presos políticos “liberados” resultó que lo eran manteniendo las condenas y bajo terribles situaciones represivas. En suma, eran meras excarcelaciones bajo control y amenazas. La palabra “liberación” es muy seria y rogamos a los lectores que tomen nota de la diferencia con “excarcelación”, máxime cuando se produce bajo control y amenazas, una práctica sistemática en el régimen cubano y, como ahora vemos, en el régimen venezolano. Las víctimas se sienten agraviadas al leer sobre su “liberación” donde debía leerse sobre su “excarcelación”. Liberación es equivalente a “caso cerrado”, y no, son casos y heridas terriblemente abiertas y aún con condenas y cargos penales vigentes.

Al igual que en Cuba, estas excarcelaciones se caracterizan por la opacidad, la manipulación de cifras y la inclusión de personas que no califican como presos políticos, lo que impide una evaluación transparente del proceso. Las excarcelaciones en Venezuela, además, no superarían el 7% del total de los presos políticos documentados en Venezuela, 893, días antes de estos eventos.[1]

Hace exactamente un año, el 14 de enero de 2025, cuando registrábamos en Cuba 1.161 prisioneros políticos, de los que 931 estaban entre rejas, el gobierno cubano anunció la “liberación gradual” de 553 personas tras un acuerdo con el Vaticano. Fueron excarcelaciones, y no liberaciones, que en Prisoners Defenders calificamos como un mero fraude, pues de los 230 presos políticos supuestamente excarcelados bajo dicha medida, casi la totalidad ya cumplían incluso los requisitos para estar excarcelados con anterioridad. Así, en Cuba, 219 personas fueron excarceladas, y 11 recibieron prórrogas de subsidios extracarcelarios que ya tenían, bajo un estricto “régimen carcelario-domiciliar”, a pesar de que el 91% tenía derecho a libertad condicional o inmediata desde hacía más de un año. Entre los excarcelados, 192 estaban cumpliendo sanciones por las protestas del 11 de julio.

Además, prueba de su situación, cuatro presos políticos excarcelados de forma casi inmediata fueron de nuevo revocados a prisión: Félix Navarro Rodríguez, Donaida Pérez Paseiro, Jaime Alcide Firdó Rodríguez y Jose Daniel Ferrer García, quien finalmente tras meses de torturas, en octubre de 2025, fue forzado a un destierro forzoso y tuvo que aceptar el exilio como “la única opción para salvar su vida y proteger a su familia del hostigamiento del régimen cubano”, como él mismo afirmó.

Si en el proceder del chavismo sobre las excarcelaciones estamos detectando exactamente el mismo proceder que el ejecutado por el régimen cubano hace un año, es lógico pensar que las autoridades cubanas siguen teniendo una importante influencia en las fuerzas represivas bolivarianas, aún hoy día.

La ONU vuelve a advertir a Cuba por desalojo forzoso y acciones represivas
Naciones Unidas publicó el día 10 de diciembre una comunicación acusatoria sobre algo que representa una forma de actuación común y habitual del régimen cubano, y sobre la que este organismo ya había alertado con casos como el del pastor Alain Toledano y su familia (JAL CUB 1/2020).

De acuerdo con la nueva comunicación acusatoria JUA CUB 2/2025, los Procedimientos Especiales de Naciones Unidas instan al Estado cubano a suspender de manera inmediata cualquier desalojo forzoso y a garantizar el debido proceso en el caso, ahora, de la Sra. Marcia Natacha Parra Taupier y su familia.

La comunicación, hecha pública el 10 de diciembre de 2025 por el Relator Especial sobre una vivienda adecuada y la Relatora Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, se dirige al Estado cubano ante el riesgo inminente de desalojo forzoso de la Sra. Parra y su familia —incluida su madre de 102 años— y documenta un patrón de hostigamiento, detenciones arbitrarias e incumplimiento sistemático de las garantías procesales.

La comunicación subraya la especial situación de vulnerabilidad del núcleo familiar, destacando que la Sra. Parra es “la principal cuidadora de su madre de 102 años, postrada en cama y que necesita asistencia permanente”, que uno de sus hijos padece “asma e hipertensión”, y que ella misma presenta graves problemas de salud, incluyendo “una colostomía permanente, una enfermedad cardíaca” y que se encuentra “recibiendo tratamientos oncológicos”, lo que requiere “insumos, medicamentos y un entorno estable e higiénico”.

Si bien las autoridades municipales asignaron a la familia una vivienda estatal y expidieron un certificado de ocupante legal, la vivienda se encontraba en condiciones inhabitables, “sin baño en funcionamiento, con el techo dañado, goteras, sin puertas ni ventanas, instalaciones eléctricas y de fontanería rotas, y con escombros y animales muertos en su interior”. La familia rehabilitó la vivienda “con sus propios medios”. Posteriormente, pese a iniciar el proceso para formalizar la titularidad, la Sra. Parra fue declarada “ocupante ilegal” de manera exclusivamente verbal, “sin notificación escrita, sin acceso al expediente, sin posibilidad de aportar pruebas ni de apelar la decisión”.

A partir de ahí, los Relatores Especiales narran el infierno de “múltiples actos de acoso”, incluidas “amenazas de desalojo sin notificación por escrito ni provisión de vivienda alternativa”, la “denegación de acceso al expediente”, su ingreso forzoso en el Hospital Psiquiátrico de La Habana en contra de su voluntad y sin supervisión judicial, como mecanismo puramente represivo, el allanamiento de su domicilio, la detención arbitraria y prolongada sin que se le mostrara “ninguna orden de detención escrita emitida por una autoridad competente”, sin que se levantara “acta alguna de la detención” y con la “denegación de la comunicación con su familia y el acceso a un abogado”. Como sucede en otros casos de acoso, el documento de Naciones Unidas añade que el 12 de septiembre de 2025 la Sra. Parra fue “despedida de su trabajo en una agencia gubernamental mediante una llamada telefónica”, lo que agravó su situación de vulnerabilidad, a lo que sumaron la advertencia formal de ser procesada por el delito de “Atentado”, y donde incluso fue “amenazada con qué le pasaría algo a su hijo si no abandonaba la vivienda”.

Muchos disidentes, opositores y ciudadanos cubanos, como en este caso Marcia Natacha Parra Taupier y su familia, pasan por circunstancias similares de forma cotidiana.

Prisioneros políticos verificados en Cuba este pasado mes de diciembre
Con cierre de datos a fecha 30 de diciembre de 2025, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.197 prisioneros políticos y de conciencia sufriendo sentencias judiciales o disposiciones de limitación de libertad por parte de las “Fiscalías” sin supervisión judicial alguna, debido proceso o defensa efectiva, en flagrante violación de la ley internacional, lista que cada mes hacemos pública y distribuimos en todos los ámbitos políticos, diplomáticos y de defensa de los derechos humanos. En los últimos 12 meses (1 de enero al 31 de diciembre de 2025) la lista de prisioneros políticos de Cuba sumó un total de 134 presos políticos nuevos (un promedio de más de 11 presos políticos nuevos cada mes). Esto supone que a lo largo de estos 12 meses estuvieron presentes en la lista un total de 1.290 prisioneros políticos, recordamos una vez más, todos ellos torturados.

Cuba ha totalizado 1.935 presos políticos presentes en sus cárceles desde el 1 de julio de 2021 hasta final del mes de diciembre pasado, en apenas 4 años y seis meses, donde 1.788 han entrado en prisión desde entonces.

Han entrado este pasado mes de diciembre en nuestra lista 10 nuevos presos políticos en Cuba. Y 5 prisioneros políticos han salido de nuestra lista este mes pasado por el cumplimiento íntegro de la sanción impuesta.

De los 1.197 prisioneros políticos:

32 son los prisioneros políticos que fueron detenidos siendo menores, 29 chicos y 3 chicas. En un informe destinado a las Naciones Unidas, el régimen de Cuba reconoció la veracidad de nuestras cifras. La cifra actual, sin embargo, no contempla decenas de menores que ya han salido de la lista de presos políticos por haber cumplido íntegramente sus condenas. Los menores en Cuba son prisioneros en centros de carácter penitenciario, auténticas prisiones, que eufemísticamente se denominan “Escuelas de Formación Integral”, pero no dependen del Ministerio de Educación, sino del Ministerio del Interior. En estos auténticos centros penitenciarios con celdas, como ya denunció el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas el 9 de junio de 2022 en su Informe de Conclusiones, son confinados un mínimo de 150 niños por debajo de los 16 años cada año en Cuba. El mismo Comité destacó también como son, además, en torno a 260 los niños de 16 y 17 años cada año en Cuba los que sufren privación de libertad en prisiones convencionales. 410 menores, por tanto, sufren prisión al año en Cuba, según han podido confirmar las Naciones Unidas.
16 de estos menores mencionados han sido ya condenados por Sedición. La pena media de estos menores condenados por sedición es de 5 años de privación de libertad, un castigo en promedio superior al que sufrían, antes del #11J, los adultos en prisión política. En la actualidad la mayoría se encuentran en reclusión domiciliaria o trabajo forzado sin internamiento.
De nuestra lista actual, 219 manifestantes han sido condenados por “Sedición”, con un promedio de 10 años de privación de libertad.
128 mujeres aún sufren autos y condenas políticas y de conciencia.
Entre los presos políticos entre rejas en Cuba hemos censado 464 presos con patologías médicas graves, habiendo confirmado que la causa se debe a la falta de alimentación, los maltratos, el ambiente represivo y su agravamiento por dicha falta de atención médica. También hemos verificado 42 presos políticos entre rejas en Cuba con trastornos graves de la salud mental sin tratamiento médico o psiquiátrico adecuado.
716 Convictos de Conciencia, 445 condenados de conciencia y 36 otros
Convictos de Conciencia y Condenados de Conciencia son aquellas víctimas cuya privación de libertad, los primeros, o limitación de libertad (los segundos), sea consecuencia de:

La violación por motivos políticos, raciales, de género, ideológicos o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, del ejercicio de los derechos de libertad de conciencia, pensamiento, expresión, manifestación, reunión y/o asociación u otros derechos humanos fundamentales.
La violación por motivos políticos, raciales, de género, ideológicos o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, de los principios de presunción de inocencia y/o debido proceso o como consecuencia de una investigación prospectiva.
La violación por motivos políticos, raciales, de género, ideológicos o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, del principio de neutralidad, imparcialidad y/o derecho a la defensa.
En otro grupo más complejo de catalogar, Otros Presos Políticos, incluimos casos en privación completa de la libertad, pero no catalogables como Convictos de Conciencia por acciones penalmente reprochables, cuyos desproporcionados procesos y penas han sido ejecutados mediante una violación grave a sus derechos de defensa y debido proceso, causado todo ello por motivos políticos y/o ideológicos.

Por ello, los 1.197 prisioneros políticos verificados por su ejercicio de la defensa de sus derechos fundamentales se dividen en Convictos de Conciencia, Condenados de Conciencia y Otros Presos Políticos, que pueden ser examinados en nuestra lista de prisioneros políticos.

La clasificación actual de éstos es la siguiente:

716 Convictos de Conciencia
445 Condenados de Conciencia
36 casos de Otros Presos Políticos

ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS).- En enero de 2026, el número de prisioneros políticos en Cuba ascendió a 1.207, tras verificar 18 nuevos presos de conciencia.

Los nuevos casos confirman una vez más el patrón reiterado y creciente de represión horizontal y masiva caracterizado, entre otros, por la vigilancia sistemática y generalizada de la población con fines panópticos; las amenazas y detenciones arbitrarias vinculadas a publicaciones críticas en redes sociales y la participación en manifestaciones pacíficas; los procedimientos penales carentes del más mínimo debido proceso y cuyo resultado son sanciones inhumanas; o el uso sistemático de la tortura en el sistema penitenciario, incluyendo la negación de la atención médica que ya se cobra cientos de vidas al año entre los más de 90.000 presos en la isla.

Dado que la población de la isla ha disminuido oficialmente de 11,33 millones de personas en enero de 2020 a 9,7 millones al inicio de 2024, la tasa actual de población carcelaria en Cuba arroja la cifra de 923 presos por cada 100.000 habitantes (7,6 veces la de España o 1,7 veces la de Estados Unidos). Con esta situación de represión es procedente calificar a Cuba como la mayor “isla cárcel” del mundo.



Entre los 18 nuevos presos políticos de este pasado mes de enero destacan los casos de Ankeily de la Caridad Guerra Fis y Enrique Ramos Bosch, dos jóvenes apresados por expresar en redes sociales de forma pacífica su descontento con el régimen cubano, en un contexto de vigilancia digital sistemática y criminalización de la libertad de expresión.



Entre los 8 presos políticos que han salido de nuestra lista destaca el trágico e inhumano caso de Lázaro García Ríos, que falleció bajo custodia del Estado el 22 de enero de 2026, mientras cumplía una condena de 20 años de prisión. Su muerte, precedida por reiteradas denuncias por la negación de atención médica de las autoridades, evidencia las consecuencias extremas de la represión política y la ausencia de garantías legales del sistema penitenciario cubano. Las otras 7 personas que han salido del cómputo de presos políticos corresponden a condenados que cumplieron íntegramente sus tenebrosas condenas por motivos de conciencia.



Vigilancia digital y represión penal contra jóvenes críticos con la situación del país


Ankeily Guerra Fis, joven cubano de 23 años, fue detenido arbitrariamente en La Habana el 14 de enero de 2026 tras expresar opiniones políticas críticas en transmisiones en vivo a través de Facebook. Sus mensajes, difundidos pocos días después de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, apelaban directamente al entonces presidente Donald Trump para que, prestando atención a la situación de Cuba, ayudara a poner fin a la dictadura. En uno de esos videos afirmó: “Digo lo que muchos quisieran decir y no dicen”, expresando abiertamente su esperanza de un cambio político en la Isla.



Su detención se produjo sin orden judicial y con un uso desproporcionado de la fuerza. Sólo por expresarse en términos impecables en redes sociales bajo el derecho fundamental a la libertad de expresión, varios agentes de la Seguridad del Estado rodearon el edificio donde se encontraba, irrumpieron en su vivienda y lo sacaron violentamente, arrojándolo al suelo y propinándole golpes y patadas, hecho confirmado por diversas fuentes directas y de primera mano. Durante el operativo, los agentes destruyeron su teléfono móvil, principal medio desde el cual ejercía su libertad de expresión. Inicialmente fue trasladado a la estación policial de Aguilera, en el municipio Diez de Octubre, y posteriormente recluido en la prisión de Villa Marista, sede del Departamento de Seguridad del Estado, donde permanecía hasta la redacción de esta información.



Tras su arresto, Ankeily permaneció varios días en paradero desconocido, lo que su familia denunció como una desaparición forzada. Cuando intentaron presentar un recurso de habeas corpus, el Tribunal Provincial de La Habana se negó a admitirlo, exigiendo requisitos no requeridos ni siquiera en la ley de Cuba, en abierta violación del derecho a la tutela judicial efectiva. Actualmente se encuentra en prisión provisional decretada por la fiscalía y sin tutela judicial alguna, acusado del delito de “Propaganda contra el orden constitucional”, sin que por supuesto se haya celebrado juicio o vista judicial alguna.



El caso de Ankeily se enmarca claramente en los patrones de vigilancia y represión digital documentados de forma sistemática en nuestro Primer Informe Integral sobre Vigilancia Digital en Cuba, donde el monitoreo de redes sociales, la identificación de publicaciones críticas y la posterior represión física forman parte de una política estructural de control estatal. El Primer Informe Integral sobre Vigilancia Digital en Cuba documenta, gracias a 200 declarantes de diversos sectores de la población, que el 88 % de las personas fueron citadas, interrogadas o detenidas, ellos o incluso sus familiares, tras reprocharles las autoridades de forma expresa sus publicaciones digitales y que, en casi la mitad de los 200 casos auditados, fueron intervenidas incluso comunicaciones privadas sin tutela judicial alguna.



La situación de Ankeily reviste especial gravedad debido a su estado de salud, pues tiene VIH, con un perfil depresivo y problemas de salud mental acompañados de convulsiones, lo que incrementa de manera significativa su vulnerabilidad pues necesita de medicación y vigilancia médica permanente. Aunque actualmente recibe la medicación sólo gracias a que su familia se la proporciona, existen fundados temores por su integridad física y por la continuidad de su tratamiento, como sucede en la mayoría de los presos políticos con dolencias físicas y de salud mental a los cuales les es negada la atención médica en las prisiones castristas como mecanismo de tortura.



Su detención es otro caso, adicional a los 200 declarantes del Primer Informe Integral sobre Vigilancia Digital en Cuba, sobre cómo esta práctica represiva y de control no se limita a consecuencias en el entorno virtual, sino que se traduce en persecución, confiscación de dispositivos, detenciones violentas, encarcelamiento arbitrario y negación de garantías procesales para las personas que ejercen pacíficamente su derecho a la libertad de expresión.



Enrique Ramos Bosch, joven cubano de 29 años, fue detenido arbitrariamente en diciembre de 2025 en Santiago de Cuba, sin orden judicial ni garantías procesales, como represalia directa por publicar en redes sociales mensajes críticos con el dictador Miguel Díaz-Canel y denunciar los prolongados apagones eléctricos que afectan al país.



Según denuncias del periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada y de fuentes directas del caso, agentes de la Seguridad del Estado lo interceptaron pocas horas después de realizar dichas publicaciones y lo trasladaron al Centro de Operaciones Policiales de Versalles, donde habría quedado bajo custodia. Hasta la fecha de redacción de este comunicado, las autoridades no han informado oficialmente sobre los motivos de su detención ni sobre los cargos que se le imputan.



La información verificada disponible desvela que su privación de libertad está directamente vinculada al ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión en el entorno digital, un patrón ampliamente documentado en Cuba. Nuestro informe sobre vigilancia digital señala que, de los 200 declarantes, más del 60% han sido detenidos y/o interrogados tras su actividad en redes sociales, y que estas acciones suelen producirse pocas horas o días después de las publicaciones críticas, lo que demuestra un monitoreo constante y personalizado de la actividad digital.



Familiares y allegados de Enrique han denunciado la falta absoluta de información sobre su situación legal, su paradero exacto y sus condiciones de detención, lo que agrava la vulneración de sus derechos fundamentales y constituye una desaparición forzada. Este tipo de ocultación institucional coincide con los patrones documentados de represión preventiva, orientada a generar miedo, autocensura y desmovilización social.



Los casos de Enrique y Ankeily ilustran de forma clara cómo la vigilancia digital en Cuba opera como una herramienta represiva, permitiendo identificar voces críticas, documentar expresiones contra el régimen en redes sociales, confiscar o destruir dispositivos, y construir causas penales por delitos de carácter ideológico. Esta vigilancia se articula con represalias físicas, judiciales y familiares, conformando un modelo híbrido de control digital-presencial institucionalizado. La vigilancia digital es uno de los principales mecanismos de control social y de criminalización del ejercicio pacífico de derechos fundamentales de los que hace uso el régimen cubano.



Han sido incorporados a la lista de prisioneros políticos los jóvenes activistas de la UNPACU Roilán Álvarez Rensoler, Dariel Calderín Rensoler, Jorge Luis Hernández Haber y Jordan Méndez Martínez, como resultado de una operación represiva coordinada ejecutada entre el 29 y el 31 de enero en el municipio de Mella, provincia de Santiago de Cuba. La acción fue llevada a cabo fundamentalmente por fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Seguridad del Estado.



El 29 de enero, alrededor de las 6:00 pm., las autoridades realizaron un registro en la vivienda de la familia de Dariel Calderín Rensoler, alegando la búsqueda de pintura, grafitis, teléfonos y otros materiales supuestamente vinculados a carteles antigubernamentales. El allanamiento se llevó a cabo sin presentar orden de arresto o judicial, no se ocupó ningún objeto incriminatorio y, aun así, se produjeron amenazas e intimidación contra la familia, incluyendo a la esposa de Dariel y a su hija, presente, de apenas un año. Durante este operativo, el padre de Dariel -una persona con discapacidad tras una operación de fémur- fue maltratado físicamente y arrastrado violentamente hacia una patrulla policial.



Ese mismo día, Dariel Calderín había sido citado en horas de la mañana a la PNR del municipio Mella y nunca regresó a su vivienda, quedando desde entonces detenido y en paradero desconocido, sin que las autoridades informaran oficialmente el lugar de reclusión ni ofrecieran canales de comunicación a la familia. Su familia denuncia una total falta de transparencia y recuerdan que Dariel ya había sido objeto de un registro similar el 17 de diciembre de 2025 por los mismos motivos. La preocupación se agrava debido a su delicado estado de salud, ya que padece pericarditis y había recibido atención médica reciente en el Hospital Provincial de Santiago de Cuba.



Esa misma noche, alrededor de las 7:30 pm., las fuerzas represivas irrumpieron en otras viviendas familiares, entre ellas la de la madre de Roilán Álvarez Rensoler, rompiendo los candados del portal y entrando sin consentimiento, mientras la mujer se encontraba recién operada y bajo cuidados. Durante estos operativos, los agentes afirmaron que “no pararían hasta encontrar a Roilán”, a quien identificaron como uno de los principales líderes de la oposición en la zona, vinculándolo a supuestos “hechos contrarrevolucionarios” ocurridos en la provincia de Holguín.



Así, en el transcurso de esos días fueron detenidos Roilán Álvarez Rensoler, Jorge Luis Hernández Haber y Jordan Méndez Martínez, y se denunció que las líneas telefónicas de los familiares fueron cortadas deliberadamente con el objetivo de impedir cualquier tipo de comunicación. Tras horas de angustia e incertidumbre, las autoridades finalmente admitieron que Roilán y los demás jóvenes habían sido trasladados a la provincia de Holguín, donde permanecen bajo custodia policial.



La familia fue informada de que Roilán Álvarez Rensoler inició una huelga de hambre desde el momento de su detención, manteniendo la misma postura que en arrestos anteriores, algunos de ellos extremadamente prolongados y con grave riesgo para su vida. Las autoridades únicamente han permitido visitas muy breves, mientras los familiares temen que, ante el plazo de 72 horas impuesto para “encontrar culpables”, estos jóvenes sean utilizados como chivos expiatorios, enfrentando un alto riesgo de torturas y confesiones forzadas.



Represión, enfermedad y abandono médico de los presos políticos


En este documento recogemos una serie de casos representativos de presos políticos en Cuba que ilustran el impacto directo de la represión estatal sobre la vida, la integridad y la salud de las personas privadas de libertad por motivos políticos. De los 762 presos políticos que actualmente permanecen entre rejas, al menos 463 presentan patologías médicas graves y 42 padecen trastornos de la salud mental. Estas cifras evidencian una situación de extrema vulnerabilidad, agravada por la falta sistemática de atención médica adecuada, los malos tratos, la tortura, el aislamiento y el uso del sistema penitenciario como herramienta de castigo político, tal y como se refleja en los casos documentados a continuación:



La situación del preso político Onaikel Infante Abreu es crítica y está marcada por un patrón sostenido de horrendas torturas bajo custodia que han tenido un máximo inhumano este enero. De acuerdo con el testimonio de primera mano de sus familiares tras una visita en prisión el pasado 12 de enero, Onaikel fue brutalmente golpeado, inmovilizado con esposas dispuestas como “shakiras”, rociado con spray, inyectado, sedado, encerrado en una celda de castigo, y entregado por las autoridades a varios reclusos comunes que, actuando bajo mandato de las autoridades penitenciarias, le agredieron sexualmente.



Su esposa relata que lo vio en un estado físico y mental deplorable, hasta el punto de desmayarse al inicio del encuentro, con dificultades para hablar y fuertemente medicado, y vincula estos hechos bárbaros a un supuesto castigo por la influencia que, según los guardias, él habría tenido para que otros reclusos se “plantaran” en el penal, señalando además que los episodios de tortura habrían ocurrido primero en el Combinado del Este y se habrían repetido tras su traslado a la prisión de Agüica.



A estos hechos se suman alertas previas de salud y falta de atención médica. En mayo de 2025 se informó un diagnóstico de cáncer de garganta con denuncias de ausencia de medicación, atención inadecuada y alimentación incompatible con su condición.



Durante 2025 se documentaron agresiones físicas reiteradas, como la reportada el 30 de enero de 2025 por cuatro guardias con tonfas que le habrían dejado visibles hematomas.



Antes, durante 2024, Prisoners Defenders acumuló diversos reportes de castigos, golpizas y aislamiento. En enero y febrero de 2024 se encontraba en celda de castigo y mantenía una huelga de hambre en condición de “plantado”, mostrando secuelas de maltratos y bajo restricciones de comunicación que su esposa denunció, en un contexto en el que también se registraron amenazas contra su familia y la negativa del penal a entregar documentación sobre su detención o los cargos. El 15 de julio de 2024 fue agredido, presentó hematomas y el labio partido, habría sido inmovilizado como castigo mediante las llamadas “shakiras” y no recibió atención médica posterior. En octubre de 2024 se denunció un deterioro agudo de su salud, con episodios de fiebre, vómitos, diarrea y decaimiento.



Mientras, en septiembre de 2024, recibió una petición fiscal de 15 años por presuntos delitos como “Propaganda contra el orden constitucional”, “Desacato” y “Atentado”, después de que a finales de agosto iniciara una huelga de hambre por llevar cerca de un año en prisión provisional sin tutela judicial alguna. Por fin, el 22 de noviembre de 2024 se celebró su juicio en La Habana, y su esposa denunció que durante la vista se expusieron versiones falsas para incriminarlo, lo que dio lugar a que actualmente cumpla una condena de 8 años de privación de libertad.



Onaikel Infante Abreu fue arrestado a finales de octubre de 2023, tras una protesta pacífica desde la azotea de su vivienda en La Habana en la que exhibió una sábana con consignas como “Patria y Vida” y mensajes contrarios al régimen en un contexto de carencias sufridas por su esposa en un hospital donde estaba de parto. La detención fue violenta, con uso de balas de goma que le provocaron lesiones y convulsiones, y sobre las que no recibió atención médica.



Maykel Castillo Pérez (Maykel Osorbo) se encuentra en una situación de riesgo tras haber sido víctima de un traslado arbitrario y permanecer bajo hostigamiento, sin información oficial clara ni garantías verificables sobre su integridad. El 29 de enero fue sacado de forma repentina de la prisión Kilo 5 y Medio, en Pinar del Río, donde permanecía recluido desde 2021, sin que se ofreciera explicación alguna a su familia. Posteriormente se informó que habría sido trasladado a la prisión de Kilo 8, también en Pinar del Río, y aunque las autoridades afirmaron que no se encuentra en celda de castigo y que “estaba bien”, durante varios días no hubo confirmación directa ni acceso a comunicación con él. Tras ese periodo de incertidumbre, Maykel logró llamar por teléfono y confirmó que está en la Prisión Kilo 8, denunciando que durante el traslado lo despojaron de sus medicamentos y de su único abrigo en medio de un fuerte descenso de temperaturas, encontrándose además con gripe y fiebre, lo que agrava los riesgos para su salud. En esa llamada alertó de que está siendo vigilado y presionado, refiriendo que lo ubicaron junto a “chivatones”, vigilado con cámaras, y que sus comunicaciones son escuchadas, por lo que no pudo dar todos los detalles, pero insistió en que se mantenga la denuncia pública ante el nivel de presión al que está sometido.



Este traslado y la incomunicación se enmarcan en un patrón de hostigamiento sistemático. Maykel ha denunciado reiteradamente las condiciones de vida en prisión y los abusos de las autoridades penitenciarias, y durante 2025 fue enviado en varias ocasiones a celdas de castigo como represalia por sus denuncias y por manifestarse pacíficamente dentro del penal. En los últimos meses, además, se ha reportado un endurecimiento de las represalias, con acciones que incluyen la negativa al ingreso de alimentos, obstáculos para comunicarse con su hija menor, y violencia verbal y psicológica, aumentando el impacto físico y emocional del encierro.



La falta de información oficial, los traslados arbitrarios y la incomunicación colocan a los presos políticos en una situación de extrema vulnerabilidad, incrementando el riesgo de represalias y de tratos crueles, inhumanos o degradantes, prácticas utilizadas como mecanismos de castigo, intimidación y control contra quienes están privados de libertad por motivos políticos.



Maykel Osorbo cumple una condena de 9 años de prisión impuesta tras su encarcelamiento en 2021 por supuestos delitos como “Desacato”, “Atentado” y “Desórdenes públicos”. Reconocido por su activismo y su vinculación al Movimiento San Isidro, es además coautor de “Patria y Vida”, canción convertida en símbolo de protesta en Cuba y por la que él ganó dos premios Grammy Latino, que jamás pudo recoger.



El activista Daniel Alfaro Frías es un preso político cubano de 71 años y cumple una condena de 9 años en la prisión de Guanajay, en Artemisa, tras haber sido detenido el 13 de marzo de 2024 por acusaciones de carácter de conciencia. Daniel es coordinador del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR).



Desde prisión, denuncia maltratos, represalias y negación de asistencia médica. En un testimonio reciente, Alfaro Frías relata que padece cinco enfermedades crónicas y que, pese a estar con fiebre alta y una crisis hipertensiva grave (donde llegó a tener 210 mmHg de presión sistólica), un guardia impidió su acceso a la asistencia médica. Cuando finalmente aceptaron que lo viera un médico, lo sacaron esposado, y tras una discusión por la atención, asegura que lo devolvieron a la celda aún con las esposas puestas, hasta que otro oficial acudió mucho más tarde a retirárselas. También denuncia restricciones y arbitrariedades en sus derechos de comunicación con sus familiares, indicando que el mismo guardia que le negó la asistencia médica, también le negó el acceso a las llamadas telefónicas con su familia, y sostiene que estos conflictos responden a un patrón de hostigamiento contra presos políticos, afirmando que el guardia habría tenido acciones similares con otros detenidos por motivos políticos en ese penal.



Daniel Alfaro fue detenido en marzo de 2024 por agentes de la Seguridad del Estado que irrumpieron en su vivienda, lo golpearon y se lo llevaron sin tutela judicial, tras lo cual fue trasladado a la Prisión de Guanajay, Artemisa, pasando por el llamado “Técnico de Guanajay”, unas instalaciones conocidas por sus torturas a los reos. En abril de 2024, tras un registro domiciliario sin orden judicial, fue acusado de terrorismo por la supuesta tenencia de pintura, camisetas con mensajes libertarios y fotografías de opositores asesinados.



En 2025 se le comunicó la petición fiscal definitiva que solicitaba 10 años de privación de libertad, celebrándose juicio el 5 de agosto en el Tribunal Municipal de Guanajay, donde se dictó el 6 de octubre una condena de 9 años de privación de libertad por los supuestos delitos de “Asociaciones, reuniones y manifestaciones ilícitas” y “Propaganda contra el orden constitucional”. Ya cumpliendo sanción, el 1 de noviembre de 2025 inició una huelga de hambre y sed por las condiciones inhumanas y violaciones de sus derechos fundamentales en prisión, permaneciendo en celda de castigo.



El preso político Dixán Gaínza Moré se encuentra en un estado crítico de salud por las torturas que enfrenta. El pasado 31 de enero, su hermana, Disney Azahares Moré, se dirigía a la prisión de máxima severidad conocida como “La 26”, en Camagüey, con el objetivo de intentar hacerle llegar medicamentos y jugos a su hermano, ya que este se encontraba postrado en una cama sin atención médica, sin acceso a sus medicamentos, ni cuidados básicos, una situación de la que la familia tuvo conocimiento únicamente a través de otro recluso porque él no tenía fuerzas ni condiciones para comunicarse directamente, lo que evidencia su estado crítico de salud y la situación de tortura y abandono institucional.



Dixán Gaínza Moré es un preso político detenido el 11 de julio de 2021 en Camagüey y condenado a 6 años de privación de libertad por los delitos de “Atentado” y “Desórdenes públicos” vinculados a las protestas de ese día y “Propagación de epidemias”. Durante su reclusión ha pasado por diferentes regímenes carcelarios y centros penitenciarios hasta ser remitido a la prisión de máxima severidad Kilo 8 en Camagüey, donde ha denunciado maltratos, amenazas a su integridad y el confinamiento en celdas de castigo por manifestar apoyo a otros presos políticos, gritar consignas como “Patria y Vida” y realizar huelgas de hambre en protesta por sus sanciones.



Su estado de salud es delicado, pues padece hipoglucemia e hipertensión y ha reportado falta de medicamentos y de atención médica adecuada, además de condiciones de reclusión degradantes caracterizadas por falta de higiene, escasez de alimentos, hacinamiento y ausencia de productos básicos y asistencia sanitaria, lo que configura un cuadro sostenido de vulnerabilidad y riesgo dentro del sistema penitenciario.



Celebramos que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha otorgado medidas cautelares a favor del preso político Duannis Dabel León Taboada y de su madre, Yenisey Taboada Ortiz, al considerar que ambos se encuentran en una situación de gravedad y urgencia, con riesgo de daño irreparable a sus derechos a la vida, la integridad personal y la salud. Con 23 años, Duannis Dabel León Taboada fue detenido por su participación en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en el municipio Diez de Octubre de La Habana y condenado a 14 años de privación de libertad por el delito de “Sedición”.



Tras protestar por la falta de atención médica a otros reclusos en octubre de 2024, Duannis fue golpeado, rociado con gas pimienta y agredido en distintas partes del cuerpo. Como consecuencia de esa golpiza comenzó a perder la visión del ojo izquierdo y, pese a reiteradas solicitudes, no fue evaluado por un oftalmólogo, derivando en una afectación visual persistente y potencialmente irreversible. Al conocer los hechos, su madre sufrió una isquemia cerebral, evidenciando el daño colateral grave provocado por la violencia y la falta de información y protección estatal.



Tras la muerte repentina de un compañero de celda en abril de 2025, el preso desarrolló un cuadro de depresión severa sin recibir atención psicológica, lo que profundizó su vulnerabilidad. Inició una huelga de hambre de 12 días en julio de 2025 tras sufrir episodios reiterados de violencia física y psicológica, tras la cual quedó en estado de debilidad extrema y fue nuevamente golpeado por un guardia por colocar un colchón en el suelo ante la falta de condiciones mínimas. Durante ese mismo período, su madre fue detenida de forma arbitraria y violenta, interrogada y amenazada cuando intentaba conocer el estado de salud de su hijo.



El preso permanece en un entorno de hacinamiento severo, insalubridad, plagas, mala ventilación, humedad, falta de agua potable, alimentación deficiente y ausencia de instalaciones sanitarias dignas, configurando un trato cruel, inhumano y degradante.



En diciembre de 2025, Duannis León ya no distinguía figuras ni letras con el ojo izquierdo, limitándose a percibir manchas, lo que confirma el daño grave y persistente causado por la violencia y la falta de atención médica oportuna. Cuando entró en prisión, Duannis ya padecía hipertensión arterial crónica, policitemia y afecciones renales congénitas, pero no recibe el tratamiento correspondiente ni los estudios especializados requeridos, como evaluaciones de oftalmología, nefrología, cardiología y hematología. Duannis sufre episodios de “angustia, depresión y confusión” pero en el último mes dejó de llamar para “evitar problemas”.



Walfrido Rodríguez Piloto es un activista del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR) detenido sin orden de arresto ni tutela judicial por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en La Habana, arrestado en su vivienda el 17 de julio de ese año. Se le imputaron los delitos de “Desórdenes públicos”, “Desacato” y “Posesión de armas y materiales explosivos”. Fue finalmente condenado en abril de 2022 a 10 años de privación de libertad.



Desde entonces, Walfrido ha sido sometido a un patrón sostenido de traslados penitenciarios entre El Pitirre, Ivanov y el Combinado del Este, utilizados como represalia por sus protestas y denuncias dentro de prisión, acompañados de castigos, aislamiento e incomunicación prolongada a lo largo de su encarcelamiento. Ha protagonizado múltiples huelgas de hambre, incluida una de 27 días que motivó su traslado del Combinado del Este a Ivanov, y otra iniciada el 17 de diciembre de 2025, en protesta por insultos, humillaciones, golpes, desnudez forzada en celdas frías, suspensión de visitas y otros abusos sufridos y atribuidos al Jefe de Orden Interior de Ivanov, capitán Sandy Gómez Miller.



Esta última huelga de siete días le provocó un soplo en el corazón que requirió hospitalización y terapia intensiva, sin que posteriormente haya recibido medicamentos ni información sobre su tratamiento. Walfrido Rodríguez Piloto padece un cuadro clínico complejo que incluye hipertensión arterial, asma, desnutrición, quiste estomacal, úlcera, dermatitis y pancreatitis, condiciones que requieren seguimiento médico constante y tratamiento especializado, atención que le niega el sistema penitenciario cubano por ser preso político.



Su estado de salud se ha visto agravado por las golpizas, torturas, asfixia estando esposado, negativas reiteradas de atención médica -incluso durante una aguda crisis de asma- y por condiciones de reclusión extremas en las prisiones de máximo rigor por las que ha pasado, caracterizadas -además de por sus torturas- por su paupérrima alimentación, incluida el agua en mal estado, infestación de chinches y privación de contacto familiar.



El 16 de enero de 2026 fue nuevamente trasladado desde Ivanov mientras continúa reclamando su liberación inmediata por permanecer encarcelado “por exigir libertad, alimentos y medicamentos para la población”.



Roberto Pérez Fonseca es un preso político del 11J condenado a 10 años de privación de libertad por los supuestos delitos de "Atentado", "Desacato", "Desórdenes públicos" e "Instigación a delinquir”. Fue detenido en su vivienda el 16 de julio de 2021 por participar en las protestas y romper una fotografía de Fidel Castro como acto simbólico de protesta. Su proceso estuvo marcado por las torturas, la falta de garantías procesales y la negación a su abogado para presentar pruebas y testigos, basándose su condena únicamente en acusaciones de agentes policiales fabricadas con el fin de darle escarmiento político ejemplarizante para el resto de la población.



Su familia ha denunciado públicamente la negación sistemática de atención médica adecuada, el rechazo a trasladarlo a un hospital y la negativa a concederle una licencia extrapenal pese a múltiples solicitudes, respondidas con dilaciones y falsedades administrativas. También ha alertado del riesgo de complicaciones mayores, incluida la posibilidad de un cáncer gástrico, mientras el preso exige ser atendido fuera del penal.



Su estado de salud se ha deteriorado de forma grave y progresiva. En 2024 fue diagnosticado, mediante endoscopias y biopsias, con úlcera duodenal, esofagitis aguda, duodenitis y la bacteria Helicobacter pylori. Sin embargo, el personal médico del penal ha negado posteriormente estos diagnósticos para seguir negándole la atención médica.



Mientras tanto, el preso continúa con dolores crónicos, vómitos, diarreas y sangrados gastrointestinales, que requieren inyecciones constantes, sin un tratamiento efectivo, lo que ha provocado daños en su sistema venoso y un empeoramiento sostenido de su estado general. A ello se suman crisis asmáticas graves, neumonía y bronquitis crónica, agravadas por la humedad, la fumigación del penal sin la evacuación de los reclusos y la falta de atención especializada.



Ante la falta de respuestas, Roberto Pérez Fonseca ha iniciado en varias ocasiones huelgas de hambre como única y desesperada vía de protesta frente a las torturas y maltratos, la pésima alimentación, las condiciones insalubres, la ausencia de atención médica y los intentos de fabricarle nuevas causas penales, que han derivado en aún mayores represalias, castigos y aislamiento. Su familia ha denunciado además períodos en los que permaneció desaparecido sin información sobre su paradero ni su estado de salud, y ha responsabilizado directamente a las autoridades penitenciarias de cualquier daño que pueda sufrir.



Desde su ingreso en prisión ha permanecido principalmente en el penal de Quivicán, Mayabeque, aunque ha sido trasladado en reiteradas ocasiones entre Quivicán y Melena del Sur como represalia por sus constantes protestas contra abusos e injusticias dentro de estos penales.



Durante su reclusión también ha sufrido constantes amenazas directas, incomunicación, prohibición de llamadas, suspensión arbitraria de visitas y repetidos envíos a celdas de castigo, algunas de ellas durante meses y en condiciones infrahumanas, sin cama donde dormir ni agua suficiente, con frío, humedad, oscuridad, plagas de mosquitos y exposición a sustancias tóxicas como el polvo de cal.



El preso político José Antonio Pompa López es activista de la organización “Cuba Independiente y Democrática” (CID) y miembro de la “Coalición de Cuentapropistas Cubanos” (3C) y expreso político, y fue detenido de manera arbitraria el 26 de abril de 2024 en La Habana, sin orden de arresto ni tutela judicial, cuando regresaba de dejar a su hijo en la escuela. Tras su detención, agentes de la Seguridad del Estado registraron su vivienda sin hallar pruebas incriminatorias, aunque confiscaron equipos electrónicos y alegaron sin sustento que seguía vinculado a organizaciones opositoras. Diez días después permanecía recluido en Villa Marista, con signos visibles de pérdida de peso y bajo severas restricciones de visita y vigilancia constante. En su proceso de ilegal reclusión, pasó por el Combinado del Este en La Habana y fue trasladado en noviembre de 2025 a la prisión de Agüica, un traslado que su familia considera un castigo adicional destinado a aislarlo de sus seres queridos y que refleja la arbitrariedad del sistema penitenciario cubano. En la actualidad, continúa recluido en la prisión de Agüica, Matanzas, donde permanece con estatus de “pendiente” pese a haber sido juzgado y condenado de forma arbitraria. El juicio se celebró el 5 de agosto de 2025 en el Tribunal Municipal de Guanajay, Artemisa, donde la defensa denunció la inexistencia de pruebas y el carácter político de las acusaciones. El 6 de octubre de 2025 fue condenado a 8 años de privación de libertad por los delitos de “Propaganda contra el orden constitucional” y “Desórdenes públicos”, cuya causa fue la difusión de contenido crítico al régimen en redes sociales.



Durante su reclusión ha sido objeto de hostigamientos y amenazas por parte de los carceleros, incluida la advertencia de enviarlo a áreas de alta peligrosidad para impedir que proteste dentro del penal.



Su esposa, Suarmy Hernández, quien lo visitó el pasado 12 de enero, denunció que el preso sigue visiblemente delgado y que una parte considerable de la población penal del centro se encuentra en estado de desnutrición. Según su testimonio, el trato a los reclusos es injusto y la alimentación es deficiente, lo que provoca enfermedades sin que se les brinde atención médica alguna. Hernández explicó además que muchos presos no reciben visitas porque sus familiares residen en otras provincias y no pueden trasladarse hasta la prisión de Agüica en Matanzas, lo que agrava aún más su situación, ya que quedan sin acceso a alimentos y medicinas que solo llegan a los presos políticos a través de sus familias.



El activista ya había sufrido persecución política, con detenciones previas en 2016 por manifestarse frente al Capitolio en La Habana, y en 2019 por un supuesto delito de “Desórdenes públicos”.



El régimen deja morir a otro preso político


El preso político Lázaro García Ríos falleció en prisión el pasado 22 de enero mientras cumplía una sanción de 20 años de privación de libertad impuesta en 2022 por los supuestos delitos de “Propaganda enemiga” y “Sabotaje”. Su caso estuvo marcado desde el inicio por graves irregularidades, ya que fue detenido sin orden de arresto y mantenido en prisión provisional sin tutela judicial ni acceso a un abogado independiente, en un proceso motivado por su condición de opositor al régimen.



Lázaro García Ríos presentaba un estado de salud delicado, con antecedentes de una operación cardíaca y sin atención médica en prisión, como denunció su madre en múltiples ocasiones. Pese a que los estudios médicos indicaban que no estaba plenamente recuperado ni en condiciones de ser trasladado tras una grave crisis, fue sacado del Hospital Docente Clínico Quirúrgico Dr. Salvador Allende, en La Habana, donde fue llevado tan sólo unos días antes, y llevado de regreso a la prisión del Combinado del Este. A pesar de las múltiples denuncias sobre el deterioro progresivo de su salud, no recibió la atención médica adecuada por parte de las autoridades penitenciarias.



Tras su fallecimiento, su madre denunció múltiples anomalías y contradicciones en la información oficial. Su muerte bajo custodia del Estado y con la plena constancia de la responsabilidad directa de su muerte por parte del régimen, pone de relieve las graves consecuencias de la represión, el abandono médico como forma de tortura y la falta de garantías del sistema penitenciario cubano.



Inicialmente, la Fiscalía llegó a solicitar hasta 30 años de prisión, señalándolo como supuesto cabecilla de los hechos imputados. Desde su cautiverio, Lázaro y los otros detenidos fueron objeto de amenazas y graves coacciones con el fin de que se inculparan públicamente en un montaje televisivo, y se les obligó a repetir textos oficiales sobre presuntas influencias externas para desestabilizar al Estado en un acto esperpéntico similar a los que protagoniza el régimen iraní con sus detenidos. Este episodio de autoinculpación llevó a que su caso fuera clasificado provisionalmente en la categoría de “Otros presos políticos” y no como “Convicto de Conciencia”, sin que ello eliminara en grado alguno el carácter político de su encarcelación.



Se puede deducir que, cuando un preso político cede a los chantajes y represión de la Seguridad del Estado, prestándose a espectáculos manipulados como el que se perpetró en la televisión cubana, las posibilidades de que dicho preso sea llevado a la muerte son mucho mayores que en cualquier otro caso, debido a que las autoridades usan dichas inculpaciones para desarticular las reacciones de cualquier diplomático externo, muy cobardes incluso para defender incluso a los más emblemáticos presos políticos cubanos, y así tener patente de corso incluso para dejarlos morir, o matarlos directamente.



Claudicar ante el Terrorismo de Estado y realizar actos indecorosos por miedo, para evitar torturas, amenazas y represalias, es de lo más humano y comprensible, pero con el régimen cubano tiene siempre el efecto contrario al que buscan los presos políticos que sucumben a ello, pues les acerca a la muerte a manos del régimen, como en este caso, o en otros a la esclavitud y el chantaje de por vida, como conocemos en otros muchos casos. Los casos de esta tipología se cuentan por cientos en Cuba, y los más reconocidos activistas conocen bien que con el régimen no es nunca una solución caer en sus chantajes.



Igualmente, los presos y las familias que sucumben al chantaje y el terror del régimen, y no informan sobre sus familiares a organismos y prensa sobre ellos, al caer el preso político en el anonimato, también tienen mayor probabilidad de sufrir peores desenlaces que otros. Es una desgraciada y dura realidad que pugna con el instinto de supervivencia que les lleva a silenciar sus casos, lo cual el régimen explota miserablemente bien.



Prisioneros políticos verificados en Cuba este pasado mes de enero


Con cierre de datos a fecha 31 de enero de 2026, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.207 prisioneros políticos y de conciencia sufriendo sentencias judiciales o disposiciones de limitación de libertad por parte de las “Fiscalías” sin supervisión judicial alguna, debido proceso o defensa efectiva, en flagrante violación de la ley internacional, lista que cada mes hacemos pública y distribuimos en todos los ámbitos políticos, diplomáticos y de defensa de los derechos humanos. En los últimos 12 meses (1 de febrero de 2025 al 31 de enero de 2026) la lista de prisioneros políticos de Cuba sumó un total de 147 presos políticos nuevos (un promedio de más de 12 presos políticos nuevos cada mes). Esto supone que a lo largo de estos 12 meses estuvieron presentes en la lista un total de 1.290 prisioneros políticos, recordamos una vez más, todos ellos torturados.



Cuba ha totalizado 1.953 presos políticos presentes en sus cárceles desde el 1 de julio de 2021 hasta final del mes de enero pasado, en apenas 4 años y siete meses, donde 1.806 han entrado en prisión desde entonces.



Han entrado este pasado mes de enero en nuestra lista 18 nuevos prisioneros políticos. Y 8 prisioneros políticos han salido de nuestra lista este mes pasado: 7 por el cumplimiento íntegro de la sanción impuesta y uno, lamentablemente, por el fallecimiento bajo custodia del Estado del preso político Lázaro García Ríos.



De los 1.207 prisioneros políticos:



32 son los prisioneros políticos que fueron detenidos siendo menores, 29 chicos y 3 chicas. En un informe destinado a las Naciones Unidas, el régimen de Cuba reconoció la veracidad de nuestras cifras. La cifra actual, sin embargo, no contempla decenas de menores que ya han salido de la lista de prisioneros políticos por haber cumplido íntegramente sus condenas. Los menores en Cuba son prisioneros en centros de carácter penitenciario, auténticas prisiones, que eufemísticamente se denominan “Escuelas de Formación Integral”, pero no dependen del Ministerio de Educación, sino del Ministerio del Interior. En estos auténticos centros penitenciarios con celdas, como ya denunció el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas el 9 de junio de 2022 en su Informe de Conclusiones, son confinados un mínimo de 150 niños por debajo de los 16 años cada año en Cuba. El mismo Comité destacó también como son, además, en torno a 260 los niños de 16 y 17 años cada año en Cuba los que sufren privación de libertad en prisiones convencionales. 410 menores, por tanto, sufren prisión al año en Cuba, según han podido confirmar las Naciones Unidas.
16 de estos menores mencionados han sido ya condenados por Sedición. La pena media de estos menores condenados por sedición es de 5 años de privación de libertad, un castigo en promedio superior al que sufrían, antes del #11J, los adultos en prisión política. En la actualidad la mayoría se encuentran en reclusión domiciliaria o trabajo forzado sin internamiento.
De nuestra lista actual, 219 manifestantes han sido condenados por “Sedición”, con un promedio de 10 años de privación de libertad.
128 mujeresaún sufren autos y condenas políticas y de conciencia.
Entre los prisioneros políticos entre rejas hemos censado 463 presos con patologías médicas graves, habiendo confirmado que la causa se debe a la falta de alimentación, los maltratos, el ambiente represivo y su agravamiento por dicha falta de atención médica. También hemos verificado 42 prisioneros políticos entre rejas con trastornos graves de la salud mental sin tratamiento médico o psiquiátrico adecuado.


Los 1.207 prisioneros políticos verificados por su ejercicio de la defensa de sus derechos fundamentales se dividen en Convictos de Conciencia, Condenados de Conciencia y Otros Presos Políticos, que pueden ser examinados en nuestra lista de prisioneros políticos.



La clasificación actual de éstos es la siguiente:



727 Convictos de Conciencia
445 Condenados de Conciencia
35 casos de Otros Presos Políticos
ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS)).- Mientras el colectivo afrocubano representa el 33,7% de la sociedad, 843 de los 1.155 prisioneros políticos registrados a finales de abril de 2025, el 73%, son afrodescendientes. Es decir, 2,17 veces superior que su representación en la sociedad.

Las declaraciones oficiales del régimen, presentadas al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de Naciones Unidas el 16 de diciembre de 2024 certificaron que “Cuba cuenta con una población de 9.354.454 personas. De ellos, el 66,3% son blancos, el 9,5% negros y el 24,2% mulatos”.

Las cifras de afrocubanos torturados bajo prisión política y de conciencia demuestran un claro indicador más de persecución sobre este colectivo. De los 7 nuevos prisioneros políticos este pasado mes de abril, además, 5 son afrodescendientes. Este informe pretende dar visibilidad al hecho contrastado de la persecución racial en Cuba.

Tras más de seis décadas de una “revolución” que prometió reducir la desigualdad, las fracasadas políticas del gobierno cubano y el elitismo blanco de sus líderes, los Castro y sus lugartenientes, sólo han conseguido ampliar esas brechas.

La estructura única y última de poder en Cuba, definida así por la Constitución de 2019 en su artículo 5 (“El Partido Comunista de Cuba es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”) es otro ejemplo más de la hegemonía blanca y racista dominante en Cuba. En el Buró político del Comité Central del Partido Comunista y su Secretariado Ejecutivo, constituidos ambos por 20 personas, 17 son blancos (un 85%) y sólo 3 son afrocubanos (15%). Lo mismo ocurre con la infrarrepresentación de las mujeres en dicho órgano único de poder (el 15%), como denunció el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) en sus Conclusiones del Examen Periódico de Cuba, gracias a la adopción íntegra y literal de uno de los 3 informes que Prisoners Defenders presentó en dicho Comité en octubre de 2024.

En un país donde más del 50% de la población es blanca, sorprende comprobar cómo la gran mayoría de quienes residen en barrios marginales y poco saludables son afrodescendientes.

Manifestantes, activistas y artistas afrodescendientes son detenidos como si fueran delincuentes comunes, y son constantemente amenazados con ir a prisión, recibiendo tratos y expresiones racistas recurrentes por parte de las autoridades y funcionarios. La frase más escuchada por los 843 prisioneros políticos y de conciencia afrodescendientes, como demostró el Primer Estudio Integral sobre la tortura en Cuba el cual Prisoners Defenders pudo realizar en 2023 gracias a una investigación pormenorizada de 181 casos de prisioneros políticos, entre ellos muchos afrodescendientes, es el insulto “negro de mierda”.

Añadida a las cifras de prisión política y de conciencia es reseñable indicar que, de entre los 11 mil condenados sin delito por Peligrosidad Social Predelictiva, castigo penal se aplica en Cuba como “medida de prevención de la criminalidad social” por ser “proclives a delinquir o a quebrantar el orden social y constitucional” y que es ahora denominada Desobediencia Penal Precriminal(arts. 434.1 y 189.3 del nuevo Código Penal), más del 80% son afrocubanos y, en su gran mayoría, jóvenes.

5 afrodescendientes entre los 7 nuevos prisioneros políticos
Un manifestante, cinco activistas y un periodista fueron incorporados a la lista de prisioneros políticos en abril de 2025. 5 de ellos son afrodescendientes. Detallamos sus casos a continuación:

Carlos Manuel Figueroa Álvarez, de 59 años, activista. Fue detenido una vez más por protestar pacíficamente. Previamente, había sido condenado en la causa 379 de 2017 (EFP 1023 de 2016) a 4 años de prisión por los delitos de “Atentado”, “Desacato” y “Desobediencia”, tras haber sido uno de los 53 excarcelados con motivo del acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos en 2015, lo que prueba cómo estas negociaciones son papel mojado para el régimen, que vuelve a encarcelar una y otra vez a aquellos que excarcela tras obtener beneficios políticos y financieros por dichas excarcelaciones. Para su detención arbitraria, en esta ocasión las autoridades aluden a que violó el cierre perimetral establecido de forma arbitraria por la policía política alrededor de la vivienda de Ángel Juan Moya Acosta y Bertha Soler y exclamó “Abajo Fidel y la revolución“, tras lo cual fue arrestado sin orden de detención por varios agentes, y trasladado a la estación policial y encarcelado sin ninguna protección judicial.
José Águila Ruiz, de 47 años, ciudadano cubano no activista cuya detención y proceso penal han aflorado recientemente. Fue detenido el 24 de octubre de 2024 y está encarcelado en la Prisión La Pendiente de Santa Clara, Villa Clara.El preso político fue detenido en el contexto de las manifestaciones ocurridas en Manicaragua frente a la sede del Gobierno. Sin embargo, aunque los agentes de la Seguridad del Estado lo acusan de haber participado presuntamente en las protestas, su arresto no se produjo durante las mismas, sino como consecuencia de haber publicado un video de la manifestación en la red social Facebook. En el momento de la grabación del vídeo, José se encontraba en el portal de su vivienda, por lo que ni siquiera se le puede acusar de haberse manifestado, ya que la fiscalía no ha podido siquiera presentar pruebas de que haya participado en la manifestación. Tras su detención, permaneció diez días incomunicado en la unidad de la Seguridad del Estado, para luego ser trasladado a la prisión La Pendiente, en Villa Clara sin tutela judicial alguna. A pesar de haber solicitado un cambio de sus medidas cautelares para esperar su juicio bajo prisión domiciliaria, la petición fue denegada. El preso político sufre secuelas de un accidente ocurrido años atrás, en el que sufrió una fractura de cráneo. Como consecuencia, experimenta episodios en los que drena líquido por la nariz, llegando incluso a perder el conocimiento. En la prisión, la falta de atención médica adecuada ha agravado mucho su condición de salud. El 18 de abril de 2025, tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital Arnaldo Milán de Santa Clara en estado grave e inconsciente. No obstante, su familia no ha podido visitarlo.
Armando Michel Rivera Cortina, 48 años, activista de la UNPACU, detenido el 14 de febrero de 2025, se encuentra en la Prisión de Ganuza, en San José de las Lajas, Mayabeque.El preso político está siendo acusado de haber incurrido en un supuesto delito de “Difamación de las Instituciones y Organizaciones, y de los Héroes y Mártires“, y en otro de “Desobediencia“. El pasado 14 de febrero de 2024, Armando Michel se personó en el exterior de la sede del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba y en la fachada del edificio escribió “Abajo el comunismo, Abajo el PCC, Libertad Cuba”, y acto seguido fotografió los escritos. Esa misma noche fue detenido y llevado a las celdas de la Unidad Provincial de investigación Criminal de Mayabeque. De acuerdo con la petición fiscal, se pide una sanción de 5 años de privación de libertad.
Yadiel Hernández Hernández, conocido también como ‘Kakashi’, periodista de 33 años,fue detenido el 24 de enero de 2025 y encarcelado en la Prisión Combinado del Sur en Matanzas. Fue puesto en libertad sin cargos el pasado lunes 28 de abril, tras haber permanecido tres meses incomunicado en la prisión. Tuvo además que pagar una multa de 15.000 pesos. Yadiel fue detenido cuando investigaba el tráfico de drogas de un centro preuniversitario de Matanzas. Una de las fuentes cercanas al preso político indicó que a este le detuvieron cuando hubo un escape de gas en dicho centro, el cual ocasionó que muchos alumnos tuvieran que ser hospitalizados a causa del fuerte olor y las náuseas. Tras los rumores acerca de la venta de drogas en el preuniversitario, la policía intentó reprimir a todas aquellas personas que podían denunciar lo que realmente había pasado. Consecuentemente, el preso político, que llevaba tiempo investigando esa red de tráfico de drogas, fue detenido. Tras su detención, permaneció en el cuartel de la Seguridad del Estado en Matanzas casi un mes sin tutela judicial. Durante este tiempo fue amenazado, maltratado, interrogado, le confiscaron su teléfono y el acceso a sus cuentas y la Seguridad del Estado borró el contenido que había subido a sus redes sociales.
Ángel Juan Moya Acosta, 60 años, declarado Prisionero de Conciencia por Prisoners Defenders y Amnistía Internacional. Fue detenido el 19 de marzo del 2003 durante la ola represiva lanzada por el gobierno cubano contra la oposición en la Primavera Negra de Cuba. Fue liberado bajo Licencia Extrapenal tras cumplir 8 años en prisión. Cumplió la sanción completa el 20 de marzo de 2023. En los 13 años que estuvo cumpliendo la sanción bajo esta licencia extrapenal, fue amenazado con ser revocado, debido a su incesante activismo político. El pasado jueves 17 de abril, el expreso político fue detenido junto a su esposa, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler. Tras haber estado unos días en paradero desconocido, los agentes de la Seguridad del Estado han impuesto a ambos una medida cautelar de prisión domiciliaria sin tutela judicial tras iniciar contra ambos un proceso de acusación bajo el supuesto delito de “atentar contra el orden constitucional y la independencia nacional”. Adicionalmente, los agentes de la Seguridad del Estado les han requisado a Ángel y Berta sus teléfonos móviles, y en la actualidad dichos terminales están en manos de la Seguridad del Estado.
Igualmente han entrado en prisión este mes de abril los activistas Ienelis Delgado Cue, y Jordan Marrero Huerta:

Ienelis Delgado Cue, 35 años, activista conocida bajo el nombre de “Mambisa Agramontina“, fue detenida sin orden de detención ni tutela judicial el pasado 22 de abril de 2025, delante de sus hijos menores, después de que se efectuase un registro en su vivienda, también sin tutela judicial, y de que varios agentes de la Seguridad del Estado le confiscasen el teléfono móvil y otras pertenencias personales. La presa política ya había extinguido una sanción completa de 9 meses en 2023 por publicar fotos en redes sociales posando con la bandera cubana. Entonces fue acusada de haber incurrido en un delito de “Desacato”.La madre de la presa política ha denunciado públicamente que lleva más de 10 días en huelga de hambre en la cárcel en la que se encuentra en prisión provisional, sin tutela judicial, por no tener acceso a bienes básicos para su estancia en prisión.
Jordan Marrero Huerta, activista de Partido Democristiano, fue detenido el 24 de abril de 2025 por denunciar las injusticias contra otros presos políticos en Cuba. Según información de fuentes cercanas, grababa a presos políticos con actitud contestataria desde el interior de varias prisiones de Camagüey, destacando especialmente las pésimas condiciones de las cárceles de dicha provincia.
Derechos humanos y afrodescendientes en Cuba
139 años después de la abolición de la esclavitud en Cuba, la población afrodescendiente sigue sufriendo la persistencia del racismo estructural, la falta de políticas públicas efectivas, la invisibilización estadística, la persecución de activistas y la falta de libertad de asociación y reunión para las organizaciones que trabajan en la lucha contra la discriminación racial.

El último Examen Periódico realizado a Cuba por el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de Naciones Unidas señaló en sus Conclusiones finales su “profunda preocupación” por “las alegaciones de actos de acoso, hostigamiento, intimidación, amenazas, descalificación y criminalización en contra de defensores de derechos humanos, en particular contra líderes de la sociedad civil, periodistas, comunicadores y defensores de derechos humanos que trabajan en contra de la discriminación racial y en favor de los derechos humanos de los afrodescendientes”.

El mismo informe destacaba que “el Comité considera que la población afrodescendiente en el Estado parte continúa siendo víctima de racismo y discriminación estructural … lo cual se pone de manifiesto en la brecha de desigualdad en el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales de esta población en relación al resto. Preocupan al Comité los desafíos que enfrenta esta población para acceder al mercado de trabajo, las bajas tasas de representación en puestos de decisión tanto en el sector público como en el privado, así como los niveles de pobreza que le afecta de manera desproporcionada”. Igualmente, indicaba que la deficiencia de “datos estadísticos fiables, actualizados y completos” sobre la población afrodescendiente dificulta la creación de políticas públicas efectivas para combatir la discriminación.

Denunciaba el Comité que “los defensores de derechos humanos y líderes de la sociedad civil que defienden los derechos de los afrodescendientes han sido detenidos por cortos períodos de tiempo o se les ha impedido salir del país para asistir a reuniones organizadas por mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos”.

Las ONGs independientes, como el Comité de Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) y la Cofradía de la Negritud, entre otras, son perseguidas y hostigadas por el gobierno, violando sus derechos de expresión, asociación y reunión, lo que limita la participación cívica y la autonomía de estas comunidades.

La muerte en 2020 del joven Hansel Ernesto Hernández Galeano en La Habana evidenció la relación entre el racismo y la violencia policial en Cuba: la policía cubana puede disparar contra un hombre negro desarmado con total impunidad y los jóvenes afrodescendientes son maltratados y criminalizados por la policía, perpetuando un ciclo de pobreza y exclusión.

En el contexto de la represión del “11J” de 2021 hubo una sola muerte reconocida por el gobierno cubano, Diubis Laurencio Tejeda, un joven afrodescendiente que murió asesinado “tras recibir un disparo por la espalda” por un policía en las manifestaciones del 12 de julio de 2021 en el humilde barrio habanero de La Güinera, como denunció el Parlamento Europeo en su resolución P9_TA(2021)0389, aprobada por mayoría absoluta de todos los grupos políticos.

El racismo en Cuba está siendo perpetuado por el régimen. La estructura única y última de poder en Cuba, el Partido Comunista, definido por la Constitución de 2019 en su artículo 5 como “la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”, es otro ejemplo más de la hegemonía blanca y racista dominante en Cuba. En el Buró político del Comité Central del Partido Comunista y su Secretariado Ejecutivo, constituidos ambos por 20 personas, 17 miembros son blancos (un 85%) y sólo 3 son afrocubanos (15%). Al racismo se une la infrarrepresentación de las mujeres en dicho órgano único de poder, como denunció el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) en sus Conclusiones del Examen Periódico de Cuba, gracias a la adopción íntegra y literal de uno de los 3 informes que Prisoners Defenders presentó en dicho Comité en octubre de 2024. Por ello, ni una sólo mujer afrodescendiente es miembro del Buró político o el Secretariado Ejecutivo del Comité Central del Partido Comunista.

En un país donde más del 50% de la población es blanca (el 66,3%, según el propio gobierno cubano), es notorio ver como la gran parte de quienes residen en barrios marginales y poco saludables son afrodescendientes.

Manifestantes, activistas y artistas afrodescendientes son detenidos como si fueran delincuentes comunes, y son constantemente amenazados con ir a prisión, recibiendo tratos y expresiones racistas recurrentes por parte de las autoridades y funcionarios. La frase más escuchadas por los 843 prisioneros políticos y de conciencia afrodescendientes, como demostró el Primer Estudio Integral sobre la tortura en Cuba que realizamos en 2023 gracias a una investigación pormenorizada de 181 casos de prisioneros políticos, muchos afrodescendientes, es el insulto “negro de mierda”.

El 73% de los prisioneros políticos en Cuba son afrodescendientes
Los afrodescendientes en Cuba son estigmatizados como criminales, lo que lleva a un aumento de la persecución policial, el encarcelamiento, la represión y la violencia. Para conocer con detalle estos datos, Prisoners Defenders ha llevado a cabo un exhaustivo estudio con el propósito de determinar la proporción de la población afrodescendiente presa por causas políticas o de conciencia en comparación con la población blanca.

Las declaraciones oficiales del régimen, presentadas al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de Naciones Unidas el 16 de diciembre de 2024 certificaron que “Cuba cuenta con una población de 9.354.454 personas. De ellos, el 66,3% son blancos, el 9,5% negros y el 24,2% mulatos”.

Con cierre de datos a fecha 30 de abril de 2025, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.155 prisioneros políticos y de conciencia sufriendo sentencias judiciales o disposiciones de limitación de libertad por parte de las fiscalías sin supervisión judicial alguna, debido proceso o defensa efectiva, en flagrante violación de la ley internacional. Los resultados indican que 843 de los 1.155 prisioneros políticos, es decir, el 73% de la población condenada por motivos políticos o de conciencia, son afrodescendientes, mientras que 312 prisioneros políticos, el 27%, son de raza blanca. Esto supone una tasa penal 2,17 veces por encima que su representación en la sociedad.

PRISIONERS DEFENDERS .- El Estado de Botsuana suscribió en 2024 un convenio por el que paga 3.500 euros mensuales —4.094,65 dólares al cambio oficial— por cada especialista, mientras el profesional cubano recibe sólo 1.000 dólares (un 24,42%). La diferencia bruta asciende al 75,58% de la tarifa contractual. En esta investigación, Prisoners Defenders documenta el convenio oficial entre Cuba y Botsuana; una facturación anual estimada superior a 4,2 millones de dólares para un contingente de 90 profesionales; y una regulación interna de obligado cumplimiento, firmada el 3 de julio de 2026 por el jefe de misión cubano, Dr. Pablo Ricardo Betancourt Álvarez, que restringe desplazamientos, visitas, amistades, pernoctas, uso de vehículos, libertad de expresión y vida social.

Informe Completo
Ante la carestía de médicos especialistas, Botsuana es, desde hace muchos años, un cliente fiel de las brigadas médicas cubanas del régimen caribeño. Éstas, sin embargo, se producen en un marco retributivo y de violación de derechos que posee todos los indicadores de trabajo forzoso, una de las formas contemporáneas de la esclavitud moderna.

En primer lugar, el Gobierno de Botsuana no puede alegar desconocimiento del mecanismo que detrae de los profesionales cubanos la mayor parte de su retribución: el Convenio vigente -al que ha tenido acceso Prisoners Defenders a pesar de haber sido ocultado bajo cláusulas de confidencialidad- obliga a la parte cubana a emitir una factura mensual que separe expresamente el importe destinado a los profesionales y el importe transferido a Cuba. El Parlamento de Botsuana confirmó en abril de 2025 las tarifas de 3.500 euros por especialista y 2.800 euros por profesional auxiliar, así como pagos a Cuba por P419.360.047 (31.3 Millones de dólares al cambio vigente) durante la década anterior. Sin embargo, ocultó deliberadamente que dichos fondos no están destinados a los profesionales cubanos.

Prisoners Defenders ha confirmado este agosto de 2026, mediante fuentes directas de primera mano, que cada especialista cubano recibe tan sólo 1.000 dólares mensuales. No obstante, el Gobierno de Botsuana informó al Parlamento —según consta en el Diario de Sesiones del 1 de abril de 2025—que la tarifa contractual de cada médico especialista asciende a 3.500 euros mensuales, equivalentes a 4.094,65 dólares al cambio oficial.

La ocultación es evidente, puesto que el Estado botsuanés, y así está articulado en el Convenio con el régimen de Cuba, conoce la separación de ambas partidas, establece las diferencias, paga la tarifa y, por tanto, sostiene materialmente el esquema feudal de vasallaje del régimen cubano con sus profesionales. En otras palabras, el gobierno de Botsuana, por tanto, actúa en connivencia con la explotación, pues financia, controla, dispone y materializa con pleno conocimiento el sistema esclavista cubano: esto es aún más evidente cuando durante años, los salarios establecidos y ejecutados por el Superintendente del Hospital del Princess Marina Hospital, poniendo en copia al Ministerio de Finanzas del gobierno, han servido para alimentar la lacra de esta esclavitud en Botsuana.

Por medio del Convenio, el Estado botsuanés conoce el desglose de ambas partidas, paga la tarifa, aloja y despliega al personal y puede solicitar su sustitución. No es un tercero ajeno a la esclavitud: el gobierno actual de Duma Boko sostiene materialmente y con pleno conocimiento la arquitectura económica que permite un esquema de esclavitud moderna. Los documentos administrativos oficiales del Princess Marina Hospital registran los estipendios, como el fechado el 9 de marzo de 2020 y posteriores, de hasta 800 dólares para 18 puestos de especialistas o coordinación y que son remitidos a la administración financiera con copia al Ministerio de Finanzas del gobierno. La connivencia estatal no puede atribuirse, por tanto, a un desconocimiento del mecanismo de pago.

Toque de queda, exclusión social y represión esclavista en Botsuana

Para ilustrar el estado de esclavitud moderna al que son sometidos los médicos cubanos, baste ilustrar cómo el Jefe de Misión del régimen cubano en Botsuana, el Dr. Pablo Ricardo Betancourt Álvarez, el pasado día 3 de julio emitió una regulación oficial de obligado cumplimiento para los cubanos, a pesar de ser residentes en territorio de Botsuana, con las siguientes ordenanzas:

“Con fecha 28 de junio del 2022, el Ministro de Salud Pública, Dr. José Ángel Portal Miranda, mediante la Resolución No. 309 del 2022, nombró al Dr. Pablo Ricardo Betancourt Álvarez como jefe de la Misión Médica en la República de Botsuana, con las facultades legales conferidas para dictar cuantas Resoluciones estén a su menester. Por ello, me veo en la necesidad de adoptar las siguientes medidas con efecto inmediato:

PRIMERO: Queda limitada la salida de los colaboradores de sus distritos sólo para asuntos profesionales o de salud, y siempre previa consulta con el Jefe de la Brigada Médica Cubana en Botsuana.

SEGUNDO: Queda prohibida la presencia, ya sea visitas o con intención de pernoctar, de personas ajenas a la Brigada Médica Cubana en las viviendas, así como para los miembros de la brigada pernoctar fuera de ellas.

TERCERO: Se prohíbe la visita de los brigadistas a las casas de residentes cubanos no pertenecientes a la Brigada, así como su participación en actividades, recreativas o no, las que no sean organizadas oficialmente por la Brigada Médica Cubana en Botsuana.

CUARTO: Se prohíbe a los brigadistas la adquisición y/o conducción de vehículos de motor, salvo autorización expresa de la Jefatura en casos excepcionales vinculados al cumplimiento de la misión.

QUINTO: Se prohíben las salidas urbanas a altas horas de la noche sin autorización previa de la Jefatura, así como la ingestión de bebidas alcohólicas en cualquier contexto que afecte la disciplina, la convivencia y la imagen institucional de la Brigada.

SEXTO: Se considera infracción grave la generación, tergiversación, manipulación o divulgación de información sensible relacionada con el trabajo de la Brigada o la integridad de cualquiera de sus miembros, cuando ello vaya en detrimento de los principios y valores de nuestra sociedad.

SÉPTIMO: Cualquier caso de enfermedad que implique ausencia al trabajo y/o a repetición, así como la realización de procederes diagnósticos o terapéuticos de riesgo, requieren la intervención de la Comisión Médica Nacional y valoración de evacuación del colaborador a Cuba.

OCTAVO: El incumplimiento de lo dispuesto en la presente Resolución será considerado infracción grave y dará lugar a la aplicación de las medidas disciplinarias previstas en el Reglamento Interno [Resolución de Ley 368/2020 del MINCEX].

NOVENO: Se crearán comisiones lideradas por el jefe de la Brigada Médica Cubana en Botsuana para realizar controles sorpresivos y verificar la implementación y cumplimiento de estas medidas.

DECIMO: La presente Resolución entra en vigor a partir de su firma y permanecerá vigente hasta tanto se emita disposición en contrario. Dado en Gaborone, República de Botsuana, A los 3 días del mes de julio de 2026."

Salarios de esclavitud: retención del 75,58%

La tarifa contractual bruta pagada por Botsuana, por Convenio, asciende a 4.094,65 dólares mensuales por especialista. Sin embargo, fuentes directas de Prisoners Defenders confirman que los profesionales cubanos reciben sólo 1.000 dólares al mes: el 24,42% de la tarifa pagada por su trabajo. La diferencia bruta es del 75,58%.

De un techo para 62 plazas a un contingente de 90

El techo anual inicial fijado en el Convenio, equivalente a 2.889.200 dólares, correspondería hipotéticamente a 62 plazas: 46 especialistas y 16 profesionales auxiliares. Sin embargo, en abril de 2025 el coordinador nacional de la brigada declaró que el contingente efectivo estaba compuesto por 90 profesionales. Aplicando las tarifas contractuales que el régimen de Cuba percibe, ese contingente representaría un coste estimado de 350.500 dólares mensuales, es decir, 4.206.000 dólares anuales: 1.316.800 dólares por encima del techo inicial. El despliegue de 90 profesionales exige, por tanto, una adenda, una ampliación presupuestaria u otro instrumento económico que el Gobierno de Botsuana no ha transparentado a la opinión pública ni a su Parlamento, el Hansard botsuanés.

De 800 dólares en 2020 a 1.000 en 2026: la extracción esclavista permanece

Mientras el Convenio anterior, firmado el 30 de agosto de 2012, fijaba en 800 dólares el salario para los médicos y entre 650 y 700 dólares para otras categorías, múltiples testimonios de médicos cubanos en Botsuana recabados por Prisoners Defenders sitúan los estipendios recibidos entre 400 y 800 dólares mensuales para misiones desarrolladas hasta 2017. Una circular oficial del Princess Marina Hospital en copia al Ministerio de Finanzas del país de marzo de 2020 documenta en 800 dólares al mes el salario que percibían 18 médicos especialistas en dicho momento. En copia estaba el Ministro de Finanzas de Botsuana.

En agosto de 2026, diversas fuentes directas de primera mano en el país situaron el salario actual de los médicos especialistas cubanos en 1.000 dólares mensuales, presentando un ligero incremento. Aunque es una mejora nominal de 200 dólares frente a 2020, el precio pagado por Botsuana por cada médico también ha subido notablemente y ha alcanzado el equivalente de 4.094,65 dólares mensuales. por lo que incluso se ha agravado la estructura de extracción de salarios de los trabajadores cubanos en beneficio del régimen.

Los testimonios de Botsuana confirman un patrón de trabajo forzoso

Los testimonios de profesionales destinados en Botsuana recopilados por Prisoners Defenders reproducen el patrón de esclavitud documentado en el conjunto de las misiones médicas cubanas:

Todos declararon que no participaron voluntariamente en la misión.
Ninguno recibió copia de su contrato; en el 60% de los casos existía un contrato, pero nunca se les entregó, y para el resto no se formalizó siquiera contrato alguno.
Todos ellos sufrieron la retirada de su pasaporte por las autoridades cubanas, restricciones de movimiento y control de relaciones con la población local.
Todos señalaron que la conducción de vehículos estaba prohibida, que debían acudir a reuniones políticas, realizar acciones ideológicas para interferir en la política del país a favor del gobernante local, y que no disfrutaron libremente de vacaciones con su familia.
Todos fueron advertidos de la prohibición de regresar a Cuba durante 8 años si abandonaban la misión. En los casos que abandonaron la misión, la prohibición se materializó.
Las jornadas totalizaron entre las 56 y las 64 horas semanales, con una media de 57,6 horas de trabajo semanal.
El 80% de los testimonios en Botsuana describieron restricciones de pernocta y vivienda impuesta, temor a la vigilancia, deber de informar sobre deserciones, amenazas y represalias.

La violatoria resolución de la brigada médica cubana de julio de 2026, por tanto, no es una acción aislada: codifica y actualiza prácticas de control que los profesionales ya venían describiendo con detalle en el país africano.

Lo que Botsuana firmó y lo que el trabajador no puede decidir

El Convenio vigente está construido entre dos Estados, pero regula de forma intensa la vida del profesional sin convertirlo en parte del acuerdo. Cuba selecciona y organiza el personal; Botsuana lo entrevista, lo coloca, lo aloja, y puede solicitar su sustitución; Cuba factura y controla el pago individual. La responsabilidad de ambas partes es plenamente compartida. Por otro lado, cualquiera de los dos Estados puede terminar el convenio, mediante aviso previo con seis meses de antelación.

La arquitectura no contiene salvaguarda alguna contra el sistema cubano de coacción. Por el contrario, permite y sustenta su operatividad. Botsuana no paga al profesional por el trabajo que presta en sus hospitales: paga a la estructura estatal cubana que decide cuánto le paga, cuánto le retiene y qué sanciones personales tendrá que soportar si rompe el vínculo laboral. El gobierno de Botsuana, conocedor de todas las condiciones, además rubrica oficialmente la exigua tasa de salarios que perciben los médicos cubanos.

El contribuyente paga al régimen cubano; el médico recibe una fracción

El Diario de Sesiones del Parlamento de Botsuana del 1 de abril de 2025 consignó que el Gobierno paga al régimen cubano 3.500 euros mensuales por cada especialista —aproximadamente 4.094 dólares al cambio oficial del 21 de agosto de 2026.

Sin embargo, las vacantes publicadas en Botsuana 2025 y 2026 situaban el salario base de un especialista local de escala E2 entre 2.864 y 2.980 dólares mensuales, a lo que la documentación oficial de contratación sanitaria añade por Ley un complemento del 40 % por especialidad de difícil cobertura y otro del 15 % por horas extraordinarias, lo que eleva la remuneración al menos a entre 4.439 y 4.619 dólares mensuales. En determinadas plazas públicas figura además un complemento del 10 % por práctica privada, alcanzándose entre 4.726 y 4.917 dólares mensuales, sin incluir pensión, asistencia médica, gratificaciones y otros beneficios.

El especialista cubano, al recibir únicamente 1.000 dólares al mes, percibe menos de una cuarta parte de lo que Botsuana paga a Cuba por su trabajo y apenas entre el 20% y el 23% de la remuneración documentada para un especialista local.

Botsuana tiene obligaciones propias

La sección 6 de la Constitución de Botsuana prohíbe la esclavitud, la servidumbre y el trabajo forzoso. Botsuana, además, ratificó en 1997 los Convenios 29 y 105 de la Organización Internacional del Trabajo. El Convenio 29 define el trabajo forzoso como todo trabajo o servicio exigido bajo la amenaza de una pena y para el cual la persona no se ofreció voluntariamente.

La falta de voluntariedad es sencilla de documentar, y la amenaza de una pena es clara: el Código Penal cubano establece penas de prisión de hasta 8 años para cualquier trabajador en misión que decida cesar en su puesto de trabajo o que, tras completar toda la misión, no regrese a Cuba.

La letra del artículo 176 del Código Penal de Cuba es la siguiente:

Artículo 176.1: «El funcionario público encargado de cumplir alguna misión en otro país que la abandone o, cumplida esta, o requerido en cualquier momento para que regrese, se niegue expresa o tácitamente a hacerlo, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años».

Artículo 176.2: «En igual sanción incurre el funcionario público que, en ocasión del cumplimiento de una misión en el extranjero y contra la orden expresa del Gobierno, se traslade a otro país».

Artículo 176.3: «Si los hechos previstos en los apartados anteriores se cometen por un empleado público, se sancionan con privación de libertad de dos a cinco años».

No es la única norma que sostiene el esquema de esclavitud moderna de las misiones médicas cubanas. La denominada “Ley de los ocho años” (8-years entry-ban Law) es un entramado de leyes que permiten vetar el regreso a Cuba por 8 años de cualquier profesional que se ha negado a continuar trabajando en las misiones de trabajo civil estatal en el exterior.

La expresión agrupa dos mecanismos jurídicos complementarios: las penas previstas para determinados supuestos de abandono o negativa a regresar del artículo 176 del Código Penal, por una parte, y las restricciones de entrada aplicadas con base en la legislación migratoria —incluidas las categorías de inadmisibilidad del artículo 24.1 de la vigente Ley 1312, de Migración, y sus reformas— y la práctica administrativa, por otra.

La letra del artículo 24.1.e de la Ley 1312 es expresa:

«A los efectos de la entrada al territorio nacional, resulta inadmisible toda persona que se encuentre comprendida en alguno de los supuestos siguientes: […] e) Tener prohibida su entrada al país, por estar declarado indeseable o expulsado».

Su apartado 3 añade:

«La autoridad migratoria puede autorizar la entrada al país de las personas comprendidas en los incisos e) y f) del Apartado 1 de este artículo, cuando razones humanitarias o de interés estatal así lo aconsejen».

Prisoners Defenders ha documentado mediante certificados consulares y migratorios la cadena administrativa que enlaza la calificación de «desertor» con la categoría de «indeseable» y una prohibición de entrada de ocho años. El artículo 24 de la Ley de Migración no fija por sí solo ese plazo: la denominada «Ley de los ocho años» resulta de su aplicación conjunta con el artículo 176 del Código Penal y la práctica administrativa acreditada en esos documentos.

Los indicadores documentados —ausencia de consentimiento efectivo, retención de pasaportes, amenaza de ocho años de destierro, control de movimientos y vida privada, vigilancia, sanciones disciplinarias, falta de acceso al contrato y apropiación de la mayor parte de la tarifa— no pueden ser tratados como un asunto interno cubano cuando operan en hospitales, viviendas y distritos de Botsuana.

El informe sobre trata de personas de Estados Unidos de 2025 advirtió específicamente que el régimen cubano podía haber sometido a trabajo forzoso a aproximadamente 80 profesionales médicos vinculados al régimen en Botsuana y recomendó su identificación sistemática. Antes de esa advertencia, mecanismos de Naciones Unidas, el Comité de los Derechos del Niño, la OIT, Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya habían documentado el patrón general de coacción en las misiones médicas cubanas, desplegadas durante décadas en más de 60 países.

Preguntas que el Gobierno de Duma Boko debe responder

¿Qué adenda, ampliación presupuestaria o instrumento elevó el techo anual de 2.469.600 euros y cuál es hoy el máximo autorizado y la media anual ejecutada en los últimos 3 años?
¿Cuánto se pagó al profesional y cuánto se transfirió al régimen cubano o a CSMC S.A.?
¿Qué conocimiento tenían los ministerios de Salud y Finanzas de la retención, la retirada de pasaportes y el régimen disciplinario?
¿Conocía o autorizó Botsuana la orden del 3 de julio de 2026? ¿Ha comprobado su aplicación en viviendas y distritos? ¿Son conscientes de que los médicos cubanos sufren toque de queda, restricción de visitas, prohibición de pernoctar fuera de la vivienda asignada, restricción de las amistades, prohibición de conducir, y un largo etcétera de violaciones de derechos fundamentales, y todo ello ejercido en suelo de Botsuana por parte del régimen cubano?
¿Cuántos profesionales han solicitado terminar la misión, han sido sustituidos, repatriados o declarados desertores?
¿Por qué no existe un canal de denuncia independiente, confidencial y fuera del control de la jefatura cubana?

Medidas inmediatas que solicitamos al gobierno del presidente Duma Boko

La publicación del convenio completo, todas sus adendas, autorizaciones presupuestarias, facturas mensuales y pagos ejecutados, protegiendo únicamente datos personales legítimos.
El pago directo a cada profesional cubano por el importe completo que corresponde a su trabajo, sujeto solo a impuestos ordinarios y transparentes, prohibiendo transferencias salariales forzadas a terceros.
Entrevistar individualmente a todos los cooperantes, sin presencia de coordinadores cubanos, con intérpretes y asistencia jurídica independiente.
Garantizar que cada trabajador conserva su pasaporte, contrato, credenciales, libertad de movimiento, alojamiento, asociación, comunicación y derecho a terminar la misión sin represalias.
Suspender e investigar la aplicación de la orden del 3 de julio de 2026 del Jefe de Misión Dr. Pablo Ricardo Betancourt Álvarez y de toda disciplina extranjera incompatible con la Constitución y la legislación laboral de Botsuana.
Crear un mecanismo de queja y reparación protegido, con inspección laboral independiente y cooperación técnica de la OIT sobre este asunto.
Proteger a denunciantes, testigos y familiares frente a represalias de cualquier autoridad cubana o botsuanesa.

ENMAYÚSCULA., (PRISIONERS DEFENDERS).- El próximo lunes, 15 de septiembre de 2025, a las 17:00 (hora de Bruselas/Madrid, CEST) emitiremos en YouTube la presentación del Primer Informe Integral sobre el Trabajo Forzoso en las Prisiones en Cuba: “El Negocio Penitenciario de Cuba: 60 mil presos son usados como Fuerza Laboral Esclava”.



El informe documenta, con metodología y evidencia verificadas, el uso sistemático de personas privadas de la libertad como mano de obra esclava en Cuba para la producción de bienes de consumo destinados a la exportación.



En el evento expondremos los trabajos que desempeñan, sus condiciones y los hallazgos clave, así cómo los patrones de graves violaciones identificados, y el impacto en las cadenas de suministro europeas y mundiales de tales productos, muchos de ellos etiquetados en los comercios de todo el mundo como "artesanales" o incluso "ecológicos", mientras son producidos en un absoluto estado de esclavitud moderna.



Con todo detalle, presentaremos cómo el régimen cubano comercia a través de la coacción, las amenazas, y la condicionalidad de los beneficios penitenciarios, como son las visitas, las llamadas e incluso el tiempo y situación de reclusión.



Demostraremos cómo se ejerce el poder sancionador penal como un factor de trueque para obligar al trabajo forzoso a decenas de miles de presos bajo condiciones altamente peligrosas y con remuneraciones inexistentes o míseras, al tiempo que pende la amenaza de la vuelta a las más duras condiciones de reclusión si el recluso no se somete servilmente a los objetivos laborales impuestos.



Todo ello en paralelo a maltratos, acoso, y bajo unas condiciones de riesgo absoluto para la salud de los sancionados penales en Cuba, tanto en régimen de internamiento penal como en régimen domiciliar.
ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS).-   La vigilancia digital en Cuba no es un fenómeno aislado, sino una política estructural de control estatal que se ha intensificado con la expansión del acceso a Internet y las tecnologías de la información, sin que ello haya venido acompañado de garantías democráticas, marcos efectivos de protección de derechos digitales ni controles judiciales independientes.

El Primer Informe Integral sobre Vigilancia Digital en Cuba, documenta, a partir de 200 declaraciones válidas recogidas entre el 28 de noviembre de 2025 y el 5 de enero de 2026, un aparato de control y coerción digital centralizado, apoyado en ETECSA (monopolio estatal de las telecomunicaciones), el uso combinado de herramientas tecnológicas y marcos legales restrictivos, y prácticas de vigilancia e intrusión que derivan en represión y autocensura, afectando tanto a las personas dentro de la isla como, de forma indirecta, a la diáspora a través de represalias contra familiares.

Primer Informe Integral sobre Vigilancia Digital en Cuba
En Cuba no solo existe miedo a publicar, sino incluso a hablar por cualquier medio de comunicación personal. Este informe expone, con un nivel de detalle y escrutinio sin precedentes, la operativa de este sistema de vigilancia y control, a partir del análisis metódico de cientos de declaraciones y testimonios directos de ciudadanos cubanos, y examina sus implicaciones a la luz de los estándares internacionales de derechos humanos aplicables al entorno digital.

Represalias, citaciones y contenido mencionado


El informe de denuncia documenta que la casi totalidad de los declarantes/denunciantes, el 98,50% (197 de 200) ha sido o sancionado (penalmente, administrativamente o de facto), o citado o amenazado, o bien él mismo o su familia, en relación con sus publicaciones y/o comunicaciones telefónicas o digitales.



La vigilancia digital se manifiesta de manera sistemática y con una amplísima cobertura. El 88% de los declarantes/denunciantes manifiestan que las autoridades cubanas mencionaron o reprocharon sus publicaciones o mensajes digitales como causa de procesos de citación, detención e interrogatorios.



La vigilancia no se limita a contenidos públicos. Un 46,50% de los declarantes/denunciantes, 93 de 200, declara que sus comunicaciones privadas de mensajería fueron intervenidas y mencionadas por las autoridades en procesos de interrogatorio, amenazas, citaciones y detenciones, sin su conocimiento ni tutela judicial alguna



Cortes y bloqueos de conectividad


La vigilancia digital opera además en un entorno de conectividad intervenido y manipulado estructuralmente. Sólo un 5% de los declarantes/denunciantes, afirmó no haber experimentado anomalías en su conexión.



El 77,50% reportó cortes selectivos de Internet personalizados para ellos mientras otras personas seguían teniendo acceso normal, particularmente en contextos de protesta o actividad política.



Igualmente, el 63,00% reportó bloqueos selectivos de servicios diversos de mensajería y/o páginas web a las que no se puede acceder en Cuba salvo mediante servicios de VPN.



Vigilancia física posterior y represalias contra familiares


Los efectos de la vigilancia se extienden al espacio físico. Un 84,50% de los declarantes/denunciantes afirmó haber observado vigilancia física posterior a su actividad digital frente a sus viviendas, incluyendo presencia policial, seguimientos, cámaras frente a su casa, visitas de advertencia, patrullas y otros tipos de seguimiento, lo que confirma la existencia de un modelo híbrido institucionalizado de control digital-presencial.



El 88,00% de los declarantes/denunciantes reportó represalias por sus comunicaciones y publicaciones contra sus familiares o allegados, incluyendo detenciones, citaciones, amenazas, pérdida de empleo, problemas en el sistema educativo para alguno/s de su/s familiar/es, vigilancia física y otros tipos de represalias, lo que evidencia una estrategia estatal de presión indirecta sobre el entorno familiar de los ciudadanos.



Autocensura / cambios de conducta por miedo


A pesar de que la muestra contiene un gran número de familias de presos políticos y activistas de derechos humanos, los más resilientes a la represión, el 55,50% reportó haber modificado su comportamiento digital como respuesta a la vigilancia y a las represalias asociadas. En concreto, un 24% de los declarantes/denunciantes afirmó que dejó de publicar contenidos políticos por temor.



Un 21% indicó que borró publicaciones antiguas con el mismo propósito, lo que implica una revisión retrospectiva autocensurada de la propia expresión como mecanismo de autoprotección.



Nivel promedio de temor por canal


Al interpretar los resultados hay que considerar que la muestra está muy compuesta por activistas y familiares de presos políticos y que, además, al recogerse mediante “bola de nieve”, quienes respondieron pertenecen a círculos de confianza y ya han superado un umbral de miedo poco habitual en la población cubana para hablar de política o derechos humanos.



Aun así, los promedios de temor son altos en llamadas telefónicas (3,37/5), Facebook (3,31/5) y WhatsApp en grupos (3,18/5).



En cambio, son algo menores, aunque siguen siendo relevantes, en videollamadas (3,07/5), Telegram (2,80/5), WhatsApp uno a uno (2,80/5) y Signal (2,56/5).



Otros contenidos del informe


El informe contiene los resultados de 10 patrones indicadores de la vigilancia digital en Cuba, con cientos de campos de información obtenidos del análisis estadístico de las 200 declaraciones de víctimas. Los 10 patrones analizados de forma exhaustiva son:



1: Ciberpatrullaje y monitoreo sistemático de redes
2: Bloqueos, cortes de Internet y degradación selectiva de la conectividad
3: Interceptación de comunicaciones, spyware y acceso no autorizado a cuentas
4: Cámaras, vigilancia física digitalizada y control del espacio público
5: Uso de normas jurídicas y sanciones administrativas para castigar la expresión digital
6: Represalias offline derivadas de la expresión online
7: Represalias contra familiares y entorno cercano
8: Represión y vigilancia transnacional
9: Brecha digital estructural y monopolio estatal como mecanismos de control
10: Autocensura y retraimiento digital por miedo


Ficha técnica


Objeto del informe de denuncia:

Documentación de patrones de vigilancia digital contra personas cubanas, dentro y fuera de Cuba, y su impacto en el ejercicio de derechos fundamentales.



Universo de Referencia:

Ciudadanos cubanos usuarios de tecnologías digitales.



Tamaño muestral:

200 declaraciones válidas.



Cobertura geográfica:

Residentes dentro de Cuba (174) y fuera de Cuba (26).



Criterio de inclusión:

ciudadanía cubana.



Trabajo de campo:

28/11/2025 – 05/01/2026



Análisis e inferencia:

Sin inferencias estadísticas ni estimación de representatividad; porcentajes calculados sobre el denominador válido de cada pregunta.



Ponderación:

No se aplican pesos; todas las observaciones tienen el mismo valor analítico.

ENMAYÚSCULA, (PRISIONERS DEFENDERS).-   Solo en marzo, tras cientos de detenciones arbitrarias, verificamos 44 nuevos presos políticos por protestar y expresarse: ciudadanos humildes y, en su inmensa mayoría, sin afiliación política conocida.

Entre ellos crece de forma significativa el número de mujeres y menores, lo que sitúa el total en 1.250 prisioneros políticos al cierre de marzo. Con 145 mujeres condenadas por motivos políticos, Cuba alcanza un nuevo récord de presas políticas. De la lista actual, al menos 33 personas fueron detenidas siendo menores de edad, dos más incorporadas este mes.

Además de la represión y la tortura, las condenas son extraordinariamente severas: 217 manifestantes han sido castigados por sedición a una media de 10 años, y los menores de la lista condenados soportan penas medias de 5 años. Hoy 447 presos políticos padecen enfermedades causadas o agravadas por las condiciones de reclusión, la tortura y la negación sistemática de atención médica. Sin tratamiento psiquiátrico, 47 presos políticos sufren trastornos mentales severos incompatibles con el encierro.

Este mes exigimos la liberación inmediata de 32 presos que, de no ser excarcelados, pueden morir en menos de 12 meses o sufrir daños irreversibles: 21 con gravísimas enfermedades, 4 madres con hijos en situación de orfandad forzosa y 7 con enfermedades mentales graves, potencialmente suicidas.

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Una situación represiva que no tiene límites



Durante el mes de marzo de 2026, Prisoners Defenders ha constatado un agravamiento exponencial de la represión de derechos fundamentales en Cuba. El incremento del número de afectados, los cientos de detenciones arbitrarias especialmente violentas y su vinculación directa con la protesta social, la libertad de expresión -online y offline- y el activismo cívico espontáneo dibujan un salto cualitativo de la violencia estatal. De entre los cientos de detenciones registradas en este periodo, hemos verificado 44 nuevos prisioneros políticos, 13 de ellos mujeres (29 %), lo que evidencia un aumento relevante de la represión también contra colectivos vulnerables y un impacto devastador sobre familias enteras.




Los hechos documentados evidencian un patrón sistemático: detenciones sin orden de arresto ni intervención judicial, incomunicación, torturas y negación del derecho de defensa, amparados en figuras penales denunciadas y proscritas por Naciones Unidas y por múltiples organizaciones internacionales.




La violencia física y psicológica contra los detenidos, junto con las amenazas, malos tratos y agresiones contra sus familiares, acompaña a la ausencia absoluta de garantías procesales. La represión ha alcanzado a periodistas, creadores digitales, ciudadanos sin afiliación política, menores de edad y familiares de presos políticos, sembrando terror en la población.




La inclusión de menores de edad entre los detenidos procesados penalmente confirma el carácter indiscriminado de la represión contra los más vulnerables. La represión se consolida como un castigo ejemplarizante de alcance colectivo, capaz de golpear núcleos familiares completos. La criminalización de conductas pacíficas -participar en protestas por los apagones, el agua o el hambre; denunciarlo en redes sociales; o expresar descontento ante la crisis económica y social- permite al régimen convertir al ciudadano común en enemigo del Estado comunista.




A medida que se extienden el descontento y la angustia social, el régimen cubano intensifica la represión en los contextos de protesta, con especial incidencia en provincias como Ciego de Ávila y La Habana, donde solo este mes las detenciones policiales de “corta” duración -de hasta seis días en Cuba- se han contado por cientos.




La miseria en la que está sumida la población se ve agravada por un aparato represivo que trata como enemigo a todo aquel que se atreva a mostrarla.




Represión familiar por activismo digital: el caso de Anna Bensi



El caso de la joven Anna Sofía Benítez Silvente (Anna Bensi), de 21 años, y de su madre, Caridad Silvente Laffita, revela un patrón adicional de represión familiar por motivos políticos en Cuba. Anna Bensi es una creadora de contenido residente en La Habana que se ha hecho viral en TikTok, Instagram y YouTube por sus vídeos críticos sobre la situación social y represiva de la isla. Esa visibilidad la ha convertido a ella y a su madre en objetivos directos de las autoridades.




Ambas fueron procesadas penalmente en marzo de 2026 por un supuesto delito de “Actos contra la intimidad personal y familiar”, después de grabar en su propio domicilio y difundir en redes sociales la actuación arbitraria de agentes de la Seguridad del Estado durante la entrega intimidatoria de una citación policial. La imputación surgió únicamente después de la actuación policial, sin justificación penal previa. Se trata de un método recurrente en Cuba: provocar el contacto con la víctima, fabricar después una narrativa delictiva y utilizarla como base para la detención y el procesamiento. Es un mecanismo burdo, pero eficaz, de criminalización del disenso.




Como consecuencia de haber difundido esa arbitrariedad policial dentro de su propio hogar, madre e hija fueron sometidas a reclusión domiciliaria como medida cautelar, bajo amenaza de una condena de hasta cinco años de prisión, en un proceso cuyo objetivo era, a todas luces, silenciarlas.




Las autoridades extienden sistemáticamente la persecución a padres, madres, parejas y hermanos de los perseguidos políticos para imponer silencio a través del terror que padecen sus allegados. En este caso, el objetivo era acallar a Anna Bensi en redes sociales. No lo lograron, aun cuando la presión estatal llegó a empujarlas hacia la salida forzada del país.




La represión familiar incluyó interrogatorios prolongados, descalificaciones personales y graves amenazas a madre e hija, todo ello para que la joven Anna Bensi cesara sus publicaciones críticas con la situación del país y con su sistema represivo.




Finalmente, ante la reacción de miles de cubanos dentro y fuera de la isla y, de forma decisiva, de numerosos medios de comunicación internacionales -incluidos medios de Miami-, ambos expedientes fueron sobreseídos el pasado 13 de abril, tras semanas bajo medidas restrictivas. Pero las autoridades cubanas advirtieron a madre e hija de que, cuando disminuya la presión pública, podrán volver a reprimirlas sin freno.




Además de evidenciar el uso instrumental del sistema penal con fines de intimidación y castigo extrajudicial, el archivo temporal de las actuaciones demuestra que la movilización en redes, la prensa internacional y el apoyo popular masivo son, hoy por hoy, los únicos mecanismos reales de protección de la sociedad civil cubana frente a un Estado que castiga incluso la denuncia de sus abusos.




El doble rasero de algunos gobiernos democráticos -entre ellos el de España- al invocar selectivamente las obligaciones internacionales de protección frente a atrocidades masivas deja a la población cubana en una situación de desamparo aún mayor. Cuando un régimen comete crímenes continuados de lesa humanidad contra su propia población, el silencio o la tibieza política no son neutralidad: son abandono y complicidad.




La población cubana está hoy más movilizada de lo que el terror impuesto hacía prever y nunca ha necesitado tanto como ahora la visibilidad pública para su protección. Ante el silencio público cómplice de instituciones como la Comisión Europea y de gobiernos como el de España, la atención constante de la prensa internacional sobre la represión en Cuba -con nombres y apellidos- salva vidas y se ha convertido, en este momento, en la única tabla de salvación para perseguidos y torturados.




Desde aquí queremos rendir homenaje al periodismo por las vidas que, sin duda, contribuye a salvar.




Agravamiento de la represión contra periodistas independientes en Cuba



Entre los numerosos casos de acoso y persecución contra periodistas independientes en Cuba, destacan en marzo -por su procesamiento penal- los de Yania Suárez Caballero y Yunia Figueredo Cruz. Ambos evidencian que la persecución contra la prensa independiente se extiende incluso a contextos alejados del ejercicio informativo directo.

Yania Suárez Caballero, reconocida periodista independiente y colaboradora de medios como Cubanet y Diario de Cuba, fue detenida arbitrariamente el 10 de marzo de 2026 tras acudir voluntariamente a una unidad policial en La Habana para presentar una denuncia. Permaneció retenida durante horas sin justificación y, posteriormente, se le impuso sin tutela judicial alguna una medida cautelar de reclusión domiciliaria, en un contexto de hostigamiento creciente vinculado a su labor periodística. Suárez Caballero había acudido a denunciar el uso ilegal de un grupo electrógeno en su edificio, cuyos gases contaminantes afectaban la salud de los residentes, pese a que ya existían sanciones previas contra la responsable de esos vertidos. Sin embargo, su visita fue utilizada no para tramitar la denuncia, sino para acusarla de “Ejercicio arbitrario del derecho” y “Amenazas” y recluirla en un calabozo. Organismos y ONG internacionales alertamos sobre su caso como parte de una escalada represiva contra la prensa independiente.




El caso de Yunia Figueredo Cruz confirma que el periodismo independiente también es castigado cuando participa en protestas cívicas o documenta el malestar social.




Yunia Figueredo Cruz, periodista independiente, fue detenida sin orden de arresto ni tutela judicial el 10 de marzo en Jaimanitas, municipio Playa, La Habana, tras participar en una protesta pacífica con cacerolas contra los prolongados apagones. La detención se produjo alrededor de las 5:00 p. m., en medio de un operativo policial especialmente violento. Agentes de la Seguridad del Estado arrojaron su teléfono al suelo durante el arresto y la detuvieron de forma violenta delante de sus hijas menores. Horas después fue excarcelada, pero se le impuso una medida cautelar domiciliaria policial bajo la ilegal imputación de “Propaganda contra el orden constitucional”. Su liberación no reduce la gravedad de los hechos; confirma, por el contrario, un patrón de terrorismo de Estado contra el periodismo independiente.




Persecución del activismo y la expresión crítica



En la misma línea de represión contra la libertad de expresión, este informe recoge otros casos vinculados al uso de redes sociales y a la expresión pública de crítica al Gobierno. Destaca el del activista Jorge Javier Paz Coutin (Cuba Primero), detenido sin tutela judicial y actualmente en prisión provisional tras su actividad en redes sociales y la colocación de carteles críticos en La Habana.




Anyelo Ramírez Martínez fue detenido violentamente tras fotografiar un cartel crítico con el Gobierno; posteriormente fue acusado de “Desacato” y trasladado a prisión.




Estos casos reflejan un patrón consistente de criminalización tanto del activismo cívico como de cualquier forma de expresión, incluida la difusión en redes o la simple documentación de mensajes críticos, mediante detenciones arbitrarias, uso de figuras penales ambiguas y ausencia absoluta de debido proceso.




Represión contra familiares de presos políticos en Cuba



Elvira Rodríguez Pérez y Yunisleydis Coa Rodríguez, madre y hermana del preso político Alexander Verdecia Rodríguez, fueron detenidas el 12 de marzo de 2026 en el municipio de Río Cauto, Granma, en el contexto de una protesta pacífica en la que se manifestaban por la libertad de sus presos políticos.




Ambas fueron arrestadas sin orden de arresto ni tutela judicial por agentes de la Seguridad del Estado tras la manifestación y posteriormente trasladadas a una dependencia policial en Bayamo. El caso reviste especial gravedad por tratarse de represión contra el entorno familiar de un preso político, incluida Elvira Rodríguez Pérez, de más de 80 años de edad, cuyo estado de salud resulta incompatible con la permanencia en prisión. Ambas fueron detenidas exclusivamente por reclamar la libertad de su familiar encarcelado por motivos políticos y denunciar la situación de los presos políticos en la isla.




Este episodio evidencia un patrón de criminalización de la protesta pacífica y de castigo extendido contra las familias de los presos políticos, reforzando el carácter represivo del sistema frente a cualquier forma de disenso. En Cuba, ni siquiera pedir la liberación de un ser querido puede hacerse sin que toda la familia quede expuesta a la detención.




Ciego de Ávila: cientos de detenidos y 15 encarcelados, incluidos menores



La represión de las protestas sociales ocurridas el 11 de marzo de 2026 en el poblado de Miraflores, municipio Bolivia, Ciego de Ávila, donde diversos ciudadanos -entre ellos Andy Cabrera Abreu, Rained Ruiz Mursuli y Omar Mursuli - fueron detenidos de forma arbitraria, sin orden de arresto ni tutela judicial, es uno de los múltiples ejemplos de las razias de detenciones arbitrarias desplegadas por todo el país. Las protestas surgieron en un contexto de prolongados apagones, escasez de alimentos y crisis generalizada, durante el cual los manifestantes corearon consignas como “Corriente”, “Patria y Vida” y “Libertad”.

Tras el arresto, los tres fueron trasladados a la Unidad Policial de Bolivia, donde permanecieron en prisión provisional e incomunicados.




Entre los casi doscientos detenidos en el contexto de las protestas del 13 de marzo en Morón, Ciego de Ávila, en un escenario marcado por el descontento social ante los apagones, la escasez de alimentos, la falta de servicios básicos y la respuesta represiva del Estado, destacamos en este informe la privación de libertad de 12 nuevos presos políticos que hemos podido auditar. Todos fueron arrestados sin orden de arresto ni tutela judicial y la mayoría mediante operativos violentos ejecutados por agentes de la Seguridad del Estado, conocidos como “Boinas Negras”, lo que configura un patrón sistemático de represión planificada frente a la protesta pacífica.




Resulta especialmente alarmante que, entre los detenidos, se encuentren al menos dos menores de edad, lo que evidencia el alcance indiscriminado de la represión. Se trata de Kevin Samuel Echevarría Rodríguez, de 15 años, y Jonathan David Muir Burgos, de 16 años. Ambos fueron arrestados sin orden de arresto, tutela judicial o garantía procesal alguna.




En el caso de Kevin Samuel Echevarría Rodríguez, fue detenido días después de las protestas y sometido a interrogatorios bajo custodia, siendo acusado de haber participado como uno de los organizadores de la protesta, pese a que existen evidencias de que las manifestaciones fueron pacíficas.




Por su parte, Jonathan David Muir Burgos, hijo del pastor evangélico Elier Muir Ávila -hostigado y amenazado desde hace años por el régimen cubano-, fue detenido tras ser citado por las autoridades y enfrenta una acusación de extrema gravedad: “Sabotaje”, un cargo que en Cuba suele ser llevado ante tribunales militares incluso cuando afecta a civiles y/o menores. Ello incrementa de forma extraordinaria su situación de riesgo y vulnerabilidad jurídica. Su solicitud de habeas corpus fue rechazada y ha sido trasladado a una prisión de la provincia de Matanzas.




Ambos menores se encuentran en condiciones inhumanas. En el caso de Jonathan David Muir Burgos, además, se le niega atención médica pese a padecer hipoglucemia y un cuadro de inmunodepresión que exige tratamiento constante. Su celda presenta condiciones insalubres y sufre un cuadro grave de estrés postraumático que, de prolongarse, puede causarle daños irreversibles también en su salud mental, emocional y psicológica.




Asimismo, los casos de Yamilet Estrada Rodríguez, madre detenida tras un operativo en su domicilio, y su hijo, Yoasnel Estrada Rodríguez, arrestado de forma violenta en el mismo contexto, reflejan cómo la represión se extiende a núcleos familiares completos.




Estos casos evidencian un patrón que no solo criminaliza la protesta social, sino que impacta de forma especialmente grave sobre menores y familias, elevando el nivel de vulnerabilidad y el coste humano de la represión.




21 presos políticos nuevos en La Habana, familias afectadas y artistas perseguidos



De entre las decenas de detenidos en La Habana durante marzo de 2026, en el contexto de protestas, cacerolazos y manifestaciones registradas en municipios como Arroyo Naranjo, Cerro, Guanabacoa, Regla y Diez de Octubre -motivadas por los prolongados apagones, la escasez de alimentos y las insoportables condiciones de vida-, hemos podido auditar 21 nuevos presos políticos en prisión provisional sin tutela judicial.




Los 21 prisioneros políticos fueron detenidos de forma arbitraria, sin orden judicial ni garantías procesales. En algunos casos, los operativos se ejecutaron en sus propios domicilios o tras participar en manifestaciones pacíficas, incluidas acciones tan elementales como difundir vídeos en redes sociales o golpear cazuelas para protestar por la falta de electricidad. Tras las detenciones, fueron trasladados a centros como Villa Marista o El Vivac y, posteriormente, algunos de ellos a distintos establecimientos penitenciarios. La mayoría permaneció durante días, e incluso semanas, en paradero desconocido.




Los testimonios reflejan, además, irregularidades graves y sistemáticas: uso de violencia extrema durante la detención, negación de atención médica a personas con dolencias previas, traslados forzosos como castigo y exigencias económicas arbitrarias mediante medidas cautelares sin supervisión judicial. También se documentan detenciones por expresar opiniones críticas o por participar pacíficamente en protestas dentro de los propios barrios.




Los casos de Ángel Baldomero Quintana Martínez y Silvio de la Caridad Quintana Martínez, hermanos detenidos en La Habana, evidencian la represión contra la protesta pacífica en el municipio Cerro. Ambos fueron arrestados el 11 de marzo de 2026 sin orden de arresto ni tutela judicial, tras participar en una manifestación pacífica el día anterior, motivada por la falta prolongada de agua, electricidad y alimentos.




Tras su detención, han sido sometidos a prisión provisional y enfrentan acusaciones de “Desórdenes públicos”, a las que se sumaría la presunta fabricación de cargos adicionales. Según testimonios familiares, las autoridades estarían ejerciendo presiones, maltratos físicos y psicológicos para forzarlos a autoinculparse de delitos que no han cometido.




La situación resulta especialmente grave por las condiciones de reclusión y el trato recibido, incluyendo denuncias de golpes, privación de alimentos y negativa de atención médica. En el caso de Silvio de la Caridad Quintana Martínez, el deterioro físico y psicológico derivó en un intento de autolesión, sin que se le garantizara atención sanitaria adecuada, siendo devuelto posteriormente a un calabozo pese a su estado.




Por su parte, un grupo de detenidos en el contexto de las protestas del 23 de marzo de 2026 en Minas, Guanabacoa, La Habana, refleja un patrón de represión especialmente intenso, caracterizado por detenciones arbitrarias, allanamientos violentos, uso de la fuerza y ausencia total de garantías procesales. Las manifestaciones se produjeron en respuesta al descontento generalizado por la escasez de alimentos, la falta de electricidad y las precarias condiciones de vida.




Resulta especialmente relevante que la represión haya afectado directamente a dos núcleos familiares distintos. Por un lado, Alejandro Turiño Calzada y Daniel Turiño Calzada fueron detenidos en Minas, Guanabacoa, junto a su madre, Liadne Calzada, posteriormente excarcelada mediante Auto Fiscal de medida cautelar de fianza y bajo amenazas, mientras sus hijos permanecen en prisión provisional tras haber sido sometidos a tortura psicológica y amenazas particularmente inquietantes en un centro de torturas como Villa Marista.




Por otro lado, hemos documentado el caso de Roelvis Navarro Torres y Roilán Navarro Torres, hermanos detenidos en relación con las protestas en Minas, Guanabacoa, La Habana, incluyendo la detención de uno de ellos cuando acudía a gestionar la situación del otro, lo que evidencia prácticas de represión encadenada y el castigo por vínculo familiar. Ambos permanecen privados de libertad, en un contexto de incomunicación, falta de información sobre los cargos y denuncias de coacción.




El caso de Dayán Melián Castro, artista visual independiente y maestro masón, refleja la continua represión contra creadores que participan en protestas sociales en Cuba. Fue detenido el 11 de marzo de 2026 en La Habana durante una manifestación pacífica en el barrio de Mantilla, en un contexto de protestas contra los prolongados apagones mediante el ruido de cacerolas.




Tras su arresto, fue trasladado inicialmente a la unidad policial del Capri y posteriormente a El Vivac, donde permanece en prisión provisional. Su detención se produjo sin orden de arresto ni tutela judicial, y su familia ha denunciado irregularidades en las exigencias económicas para su liberación: después de pagar una multa de 7.000 pesos, las autoridades negaron haberla recibido y exigieron posteriormente el mismo importe nuevamente, esta vez como fianza, mediante Auto Fiscal de medida cautelar y bajo amenazas. El episodio refleja prácticas arbitrarias y extorsivas.




Además, las autoridades han dispuesto su deportación a la provincia de Camagüey, basándose en su dirección oficial, pese a que reside en La Habana desde hace años. Ello apunta a una práctica de desplazamiento forzado como mecanismo de control y vulnera el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cuba viola flagrantemente este derecho mediante el Decreto 217, de 22 de abril de 1997, sobre “Regulaciones Migratorias Internas para la Ciudad de La Habana”, así como mediante los tipos penales de entrada y salida ilegal de Cuba (arts. 282 a 288 del Código Penal), castigados con penas de hasta 30 años de prisión y aplicables a civiles aun sin causa penal previa. Prisoners Defenders considera Convictos de Conciencia a todos los ciudadanos civiles sin proceso penal pendiente que son encarcelados por estos tipos penales, por basarse dichas sanciones en el ejercicio de derechos fundamentales internacionalmente reconocidos.




El caso de Dayán Melián Castro evidencia la represión contra artistas y la instrumentalización de medidas administrativas y penales para castigar la participación en protestas pacíficas.




32 presos políticos con riesgos gravísimos para su integridad



A la luz de la gravedad de los casos documentados, Prisoners Defenders ha identificado a 32 presos políticos cuya excarcelación inmediata constituye una urgencia humanitaria. La selección responde a criterios objetivos centrados en su extrema vulnerabilidad, no en lo emblemáticos o conocidos que puedan resultar.




Esta selección responde a tres grupos críticos:




Personas con enfermedades graves con alto riesgo de fallecer en el corto plazo;
Madres encarceladas cuyos hijos quedan en situación de orfandad forzosa;
Presos con trastornos mentales incompatibles con la prisión, sin atención médica y expuestos entre otros riesgos al suicidio.



Este enfoque se sustenta en un contexto alarmante: se han identificado 447 prisioneros políticos con patologías graves provocadas o agravadas por las condiciones de reclusión, como la mala alimentación, los malos tratos y la ausencia de atención médica, así como 47 con trastornos mentales severos sin tratamiento.




En estas circunstancias, la permanencia en prisión no solo agrava de forma crítica su estado, sino que convierte su encarcelamiento en una amenaza directa para sus vidas y sus familias.




La continuidad de su reclusión resulta, por tanto, absolutamente insostenible desde una perspectiva humanitaria y de derechos humanos. Su liberación no responde a intereses políticos ni estratégicos, sino a la necesidad urgente de salvar vidas. La vía adecuada para lograr liberaciones reales es la licencia extrapenal, sin condiciones restrictivas que perpetúen el riesgo o encubran nuevas formas de castigo.




21 presos con gravísimas enfermedades que deben ser liberados



Lisandro Betancourt Escalona, de Las Tunas. Causa: diabetes, hipertensión, aneurisma, cardiopatía, artritis, gota, reuma, enfermedad de próstata, visión en un solo ojo y manco de ambas manos. Año de detención: 1989. Situación penal: sentenciado. Edad: 62 años.
Nadir Martín Perdomo, de Mayabeque. Causa: síndrome de mala absorción de los alimentos, gastritis, cólicos renales, epilepsia, hernia hiatal y asma. Año de detención: 2021. Condena: 6 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 41 años.
Liusban John Utra, de Las Tunas. Causa: desnutrición severa, atrofia vellositaria, úlcera duodenal, síndrome emético, alergias y sinusitis. Año de detención: 2025. Condena: pendiente. Situación penal: prisión provisional.
Jorge Bello Domínguez, de Artemisa. Causa: diabetes, problemas oculares, inflamación y sangrado testicular, infarto, hipertensión y asma. Año de detención: 2021. Condena: 15 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 49 años.
Dayron Martín Rodríguez, de La Habana. Causa: trastornos psiquiátricos (intento de suicidio), esquizofrenia, depresión y úlcera estomacal. Año de detención: 2021. Condena: 22 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 41 años.
Rolando Fernández Rojas, de Cienfuegos. Causa: fiebre, desnutrición severa y posible tuberculosis; se encuentra hospitalizado y muy grave. Año de detención: 2017. Condena: 12 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 40 años.
Oscar Luis Ortiz Arrovsmeth, de La Habana. Causa: intento suicida, depresión, epilepsia, asma e inflamación pulmonar. Año de detención: 2021. Condena: 10 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 26 años.
Ramón Enrique Montero Meriño, de Camagüey. Causa: hipertensión y un quiste de gran tamaño en la garganta, sin tratar ni diagnosticar. Año de detención: 2021. Condena: 14 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 44 años.
Yadir Ayala Ibáñez, de Camagüey. Causa: problemas respiratorios, dolores de cabeza, taquicardia e hipertensión. Año de detención: 2021. Condena: 10 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 36 años.
Félix Navarro Rodríguez, de Matanzas. Causa: hipertensión, diabetes, problemas oculares y pigmentación en la piel. Año de detención: 2021. Condena: 9 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 72 años.
Loreto Hernández García, de Villa Clara. Causa: asma, hipertensión, diabetes, problemas cardíacos y desnutrición. Año de detención: 2021. Condena: 7 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 54 años.
Miguel Díaz Bauzá, de La Habana. Causa: dermatitis, hipertensión, diabetes, problemas renales y vitíligo. Año de detención: 1994. Condena: 30 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 83 años.
Daniel Moreno de la Peña, de Santiago de Cuba. Causa: diabetes, bronquitis, escabiosis, estafilococo y depresión. Año de detención: 2023. Condena: 7 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 39 años.
Ana Ibis Tristá Padilla, de Las Tunas. Causa: anorexia, hipertensión, afectación renal y pérdida de dientes. Año de detención: 2023. Condena: 14 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 37 años.
Denis Ojeda Álvarez, de La Habana. Causa: gastritis, alergias y lesión craneoencefálica. Año de detención: 2021. Condena: 14 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 37 años.
Sayli Navarro Álvarez, de Matanzas. Causa: cólicos renales y presión arterial alta. Año de detención: 2021. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 40 años.
Nilo Abrahante Santiago, de Mayabeque. Causa: epilepsia, gastritis y cáncer de piel. Año de detención: 2021. Condena: 5 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 47 años.
Armando Michel Rivera Cortina, de Mayabeque. Causa: problemas de próstata y desnutrición severa. Año de detención: 2025. Condena: pendiente. Situación penal: prisión provisional. Edad: 50 años.
Ankeily de la Caridad Guerra Fis, de La Habana. Causa: VIH, convulsiones y depresión. Año de detención: 2026. Condena: pendiente. Situación penal: prisión provisional. Edad: 23 años.
Donaida Pérez Paseiro, de Villa Clara. Causa: desnutrición severa. Año de detención: 2021. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 55 años.
Pedro Luis Fernández Peralta, de Mayabeque. Causa: desnutrición severa. Año de detención: 2024. Condena: pendiente. Situación penal: prisión provisional.



4 madres con hijos huérfanos que deben ser liberadas



Lizandra Góngora Espinosa, de Artemisa. Causa: 4 hijos menores quedaron en situación de orfandad forzosa. Fue trasladada a una prisión de la Isla de la Juventud, lejos de sus hijos, como forma adicional de castigo. Año de detención: 2021. Condena: 14 años. Situación penal: sentenciada. Edad: 40 años.
Dariannis Guerra Suárez, de Guantánamo. Causa: 3 hijos menores en situación de orfandad forzosa. Año de detención: 2022. Condena: 4 años. Situación penal: sentenciada. Edad: 31 años.
María Cristina Garrido Rodríguez, de Mayabeque. Causa: 2 hijos menores en situación de orfandad forzosa. Año de detención: 2021. Condena: 7 años. Situación penal: sentenciada. Edad: 43 años.
Yennys Artola del Sol, de Camagüey. Causa: la prisionera política no puede ver a su hijo menor de edad. Es víctima de malos tratos, abusos, falta de medicamentos y de alimentos; padece problemas de visión y diabetes. Año de detención: 2022. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciada. Edad: 41 años.



7 presos con enfermedades mentales que deben ser liberados



Amalio Álvarez González, de Cienfuegos. Causa: discapacidad cognitiva, trastorno psiquiátrico (autoagresión) y pérdida de visión. Año de detención: 2021. Condena: 15 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 48 años.
Walnier Luis Aguilar Rivera, de La Habana. Causa: discapacidad intelectual limítrofe de causa orgánica, tratamiento psiquiátrico desde la infancia y diversos problemas de salud. Año de detención: 2021. Condena: 12 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 26 años.
Juan Enrique Pérez Sánchez, de Mayabeque. Causa: asma, hernia discal, presión arterial alta, ceguera en el ojo izquierdo, depresión y tuberculosis. Año de detención: 2021. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 44 años.
Leonard Richard González Alfonso, de La Habana. Causa: trastorno de la personalidad, con episodios de delirios de grandeza y depresión profunda. Año de detención: 2025. Condena: pendiente. Situación penal: prisión provisional. Edad: 33 años.
Yoanky Báez Albornoz, de La Habana. Causa: nerviosismo, depresión, problemas estomacales y problemas en los pies. Año de detención: 2021. Condena: 14 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 31 años.
Iliván Fuentes Fonseca, de Santiago de Cuba. Causa: trastorno múltiple de la personalidad. Año de detención: 2021. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 25 años.
Juan Carlos Montes de Oca Santiesteban, de La Habana. Causa: trastorno psiquiátrico. Año de detención: 2021. Condena: 8 años. Situación penal: sentenciado. Edad: 37 años.



Prisioneros políticos verificados en Cuba este pasado mes de marzo



Con cierre de datos a 31 de marzo de 2026, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.250 prisioneros políticos y de conciencia sometidos a sentencias judiciales o a disposiciones de limitación de libertad impuestas por las “Fiscalías” sin supervisión judicial, debido proceso ni defensa efectiva, en flagrante violación del derecho internacional. Esta lista se hace pública y se distribuye mensualmente en ámbitos políticos, diplomáticos y de defensa de los derechos humanos. En los últimos 12 meses -del 1 de abril de 2025 al 31 de marzo de 2026- la lista sumó 205 presos políticos nuevos, un promedio de 17 al mes. Eso supone que, a lo largo de ese periodo, estuvieron presentes en la lista 1.349 prisioneros políticos, todos ellos torturados, como demostramos en el análisis en profundidad de 181 casos seleccionados aleatoriamente para el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba.




Cuba ha totalizado 2.026 presos políticos en sus cárceles desde el 1 de julio de 2021 hasta finales de marzo de 2026, en apenas cuatro años y ocho meses, de los cuales 1.879 han ingresado en prisión desde entonces.




Han entrado este pasado mes de marzo en nuestra lista 44 nuevos prisioneros políticos. Otros 8 han salido de la lista este mes, la mayoría por cumplimiento íntegro de la sanción impuesta.




De los 1.250 prisioneros políticos:




33 de los prisioneros políticos de la lista actual fueron detenidos siendo menores de edad: 31 chicos y 2 chicas. En un informe remitido a Naciones Unidas, el régimen de Cuba reconoció la veracidad de nuestras cifras. La cifra actual, sin embargo, no incluye a decenas de menores que ya han salido de la lista tras cumplir íntegramente sus condenas. En Cuba, los menores son recluidos en centros de carácter penitenciario -auténticas prisiones- eufemísticamente denominados “Escuelas de Formación Integral”, que no dependen del Ministerio de Educación, sino del Ministerio del Interior. En estos auténticos centros penitenciarios con celdas, como ya denunció el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas en sus observaciones finales de 9 de junio de 2022, son confinados cada año al menos 150 niños menores de 16 años. Ese mismo Comité destacó además que en torno a 260 adolescentes de 16 y 17 años sufren cada año privación de libertad en prisiones convencionales. Son, por tanto, 410 menores los que padecen prisión cada año en Cuba, según ha podido confirmar Naciones Unidas.
16 de estos menores han sido ya condenados por sedición. La pena media impuesta a estos menores condenados por sedición es de 5 años de privación de libertad, un castigo superior, en promedio, al que sufrían los adultos en prisión política antes del 11J. En la actualidad, la mayoría se encuentra en reclusión domiciliaria o en régimen de trabajo forzado sin internamiento.
De nuestra lista actual, 217 manifestantes han sido condenados por “Sedición”, con un promedio de 10 años de privación de libertad.
145 mujeres sufren actualmente autos y condenas políticas y de conciencia.
Entre los prisioneros políticos entre rejas hemos censado 447 presos con patologías médicas graves y hemos confirmado que estas se deben a la falta de alimentación, los malos tratos, el ambiente represivo y su agravamiento por la ausencia de atención médica. También hemos verificado 47 prisioneros políticos entre rejas con trastornos graves de salud mental sin tratamiento médico o psiquiátrico adecuado.



Por ello, los 1.250 prisioneros políticos verificados por el ejercicio de sus derechos fundamentales se dividen en Convictos de Conciencia, Condenados de Conciencia y Otros Presos Políticos, categorías que pueden examinarse en nuestra lista de prisioneros políticos.




La clasificación actual es la siguiente:




738 Convictos de Conciencia
476 Condenados de Conciencia
36 casos de Otros Presos Políticos

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