Ulloa pide controlar la migración sin “convertir al extranjero en enemigo”
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Etiquetas: Monseñor José Domingo Ulloa, migración con responsabilidad, sin perder de vista la dignidad , niños migrantes y refugiados
ENMAYÚSCULA.- El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, pidió este domingo que el país afronte la migración con responsabilidad, pero sin perder de vista la dignidad de quienes llegan al territorio, especialmente de los niños migrantes y refugiados.
Durante su homilía por el XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, transmitida desde Casa Hogar Luisa, Ulloa reconoció que los Estados tienen “el derecho y el deber de ordenar los movimientos migratorios, proteger sus fronteras y procurar el bien común”. Sin embargo, advirtió que ese control debe tener como límite el respeto a la persona.
“Podemos organizar nuestras fronteras sin cerrar el corazón, podemos hacer cumplir las leyes sin humillar y podemos proteger nuestro país sin convertir al extranjero en enemigo”, afirmó.
Ulloa sostuvo que la condición migratoria de una persona no debe determinar el reconocimiento de su dignidad. “Su situación migratoria puede cambiar; su dignidad, jamás”, señaló.
El arzobispo también cuestionó que la migración sea abordada únicamente desde las cifras de personas que cruzan fronteras, llegan, regresan o son deportadas. “Las cifras son necesarias, pero pueden hacernos olvidar algo esencial: detrás de cada número hay un rostro”, dijo.
En ese sentido, pidió prestar especial atención a los menores migrantes y refugiados, algunos de los cuales, según expuso, han enfrentado separación familiar, explotación, trata, violencia y situaciones traumáticas durante sus desplazamientos.
“Ante un niño migrante, nuestra primera pregunta no debería ser solamente: «¿De dónde viene?». La primera pregunta debería ser: «¿Qué necesita?»”, planteó Ulloa.
El arzobispo enumeró entre esas necesidades la alimentación, atención médica, educación, acompañamiento y protección, y sostuvo que la situación de los menores debe ser atendida más allá de su nacionalidad o estatus migratorio.
Ulloa también llamó a evitar expresiones xenófobas y a no perder la sensibilidad frente al sufrimiento de las personas que atraviesan rutas migratorias.
“Mucho menos para Panamá”, dijo al referirse a la necesidad de no acostumbrarse al sufrimiento de los migrantes. Señaló que la posición geográfica del país, además de ser un privilegio, supone una responsabilidad frente a la realidad migratoria.
“Panamá tiene que afrontar responsablemente la realidad migratoria, ciertamente, pero sin perder nunca la humanidad”, sostuvo.
La homilía fue pronunciada en el marco de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado y el Mes del Migrante. Desde Casa Hogar Luisa, Ulloa destacó la labor de atención a personas migrantes y pidió mantener abierta esta “puerta” de acogida.
El arzobispo cerró su mensaje insistiendo en que la migración no debe reducir a las personas a una cifra y que la respuesta ante quienes llegan debe partir de su condición humana: “para Dios nadie es una cifra, ningún extranjero deja de ser hermano y ninguna vida es descartable”.
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