Muertes por huelga de hambre en Cuba: el costo extremo de la protesta en prisión
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Etiquetas: Ermis Bombu Moreira, hospital de Guantánamo Agostinho Neto , en medio de una huelga de hambre, preso político Yan Carlos González González, hospital de Santa Clara Arnaldo Milián Castro
LA HABANA, (ADNCUBA).- El 7 de mayo de 2026, el preso común de 52 años Ermis Bombu Moreira murió en el hospital de Guantánamo Agostinho Neto tras sufrir un coma metabólico provocado por inanición. Es el último recluso del que se tiene noticias que muere en medio de una huelga de hambre.
Meses antes, el 7 de julio de 2025, el preso político Yan Carlos González González, murió en el hospital de Santa Clara Arnaldo Milián Castro luego de permanecer 40 días en huelga de hambre, una protesta que inició para denunciar la condena injusta impuesta en su contra. Es el último preso político que se conoce que haya muerto en inanición voluntaria.
A ambos, las autoridades le otorgaron la licencia extrapenal pocos días antes de morir, cuando su estado de salud era ya irreversible.
La huelga de hambre sigue siendo, para muchos reclusos en Cuba, el último recurso para denunciar las condiciones de las cárceles, la falta de atención médica y las violaciones a sus derechos. En los últimos cuatro años, al menos ocho presos han muerto tras recurrir a esta forma de protesta, según información recopilada por el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) y la organización legal Cubalex.
ADN Cuba conversó con exprisioneros políticos, familiares de reclusos fallecidos, médicos de centros penitenciarios y especialistas en derechos humanos para conocer los motivos que llevan a asumir esta decisión extrema, el comportamiento de las autoridades y las violaciones que comete el régimen cubano en estas circunstancias.
“Lo dejaron botado”
Yan Carlos González González cumplía una sentencia de 20 años de prisión por los presuntos delitos de sabotaje y daños a bienes del patrimonio cultural y natural en grado de tentativa, relacionados con el incendio de un cañaveral en Villa Clara. Su familia y organizaciones de derechos humanos sostuvieron desde el inicio del proceso que la condena fue dictada sin pruebas inculpatorias suficientes.
Permanecía detenido desde el 17 de mayo de 2024. Durante la huelga de hambre que comenzó el 4 de abril de 2025, días después de conocer su sentencia, también se cosió la boca y los ojos como forma de protesta extrema para denunciar la arbitrariedad que estaban cometiendo contra él.
Tras semanas de deterioro físico por la prolongada protesta, fue trasladado al Hospital Provincial Arnaldo Milián de Santa Clara, donde falleció como consecuencia de las complicaciones derivadas de la huelga de hambre.
Su tío, Yoel González, recuerda el progresivo deterioro físico que sufrió durante la protesta. Cuando llevaba más de 40 días en huelga, las autoridades penitenciarias citaron a familiares para hablar sobre su situación.
“Se deterioró mucho. Cuando llevaba 40 y pico días, el segundo jefe de prisión de la provincia nos mandó a buscar para que habláramos con él. Me trataron muy mal”, relató Yoel a ADN Cuba.
La familia sólo pudo verlo con vida en dos ocasiones durante todo el proceso: una vez en la prisión y otra, apenas tres días antes de su muerte, en el hospital. Para entonces, su estado era crítico.
El régimen, como ha hecho en otros casos donde la persona privada de libertad se encuentra grave y para salvar responsabilidades, otorgó a González González una licencia extrapenal apenas tres días antes de su fallecimiento.
Licencia extrapenal otorgada a Yan Carlos González tres días antes de su fallecimiento. Fuente: Familia de Yan Carlos González.
Yoel recuerda especialmente el momento en que oficiales fueron a buscarlo para entregarle una licencia extrapenal mientras Yan Carlos permanecía ingresado en el Hospital Arnaldo Milián.
“Cuando los médicos sabían que iba a morir, vinieron oficiales y me buscaron a mí para darme la extrapenal en el Hospital Arnaldo Milián de Santa Clara. Y como yo no tenía información de cómo estaba él dentro del hospital, como que me alegré porque era su libertad”, contó.
La familia desconocía que aquella licencia no significaba una recuperación, sino que llegaba cuando el preso estaba en sus últimos momentos. “Luego, cuando supe lo que era, que es cuando ya la persona está muriendo, los fui a buscar y se habían ido”, relató.
Los familiares pudieron ver a Yan Carlos tres días antes del fallecimiento, precisamente cuando las autoridades ya habían decidido concederle la licencia extrapenal debido a la gravedad de su estado.
Para entonces, el hombre fuerte y corpulento que Yoel recuerda había quedado reducido físicamente por las semanas sin ingerir alimentos. “Murió flaquito, flaquito, y él era grande, fuerte”, recordó.
El tío de Yan Carlos también cuestionó la actitud de las autoridades penitenciarias y de la Seguridad del Estado durante el proceso. Aseguró que, dentro de la prisión, su sobrino era una persona respetada y que no tenía conflictos con otros reclusos.
“En la prisión no tenía enemigos, era una persona muy respetada. Los enemigos eran la Seguridad del Estado”, afirmó. @ADNCuba

